Categoría: Aprendizajes

  • Asimetría

    Asimetría

    Toda relación de liderazgo es una relación asimétrica. Las organizaciones, las estructuras sociales, los sistemas, están ordenados jerárquicamente. Esto supone de manera real, imaginaria o cultural que alguien “está arriba” y “alguien está abajo”. En las empresas esto es claro pero no sólo ocurre en las empresas, también ocurre en casi todos los sistemas: profesor y alumno/a, acompañante y acompañado/a, padre/madre e hijo/a, médico/a y paciente…

    Todos los sistemas están organizados con algún tipo de jerarquía (formal o informal), lo que produce relaciones asimétricas.

    A veces está claramente definido, como digo, por la propia estructura pero otras viene definido porque una persona atribuye a otra cierta autoridad, superioridad intelectual o moral etc y nos situamos por debajo.

    Nada mejor que una anécdota para ilustrar el tema. Hace bastantes años, siendo yo director de recursos humanos, llamamos al departamento a una persona que trabajaba en la línea de producción. Le llamamos para entregarle un premio porque había ganado un concurso de fotografía, pero no le habíamos dicho el motivo. Cuando llegó traía una cara de enorme preocupación y ansiedad. Si le llamaba el director de recursos humanos, nada bueno se podía esperar… La historia tuvo un final feliz con la alegría del premio, pero a mí me hizo pensar mucho. Claro, la relación era asimétrica y marcada por el miedo. Nunca había hablado con esa persona, pero ya traía ideas preconcebidas de lo que significaba hablar con el director de recursos humanos, ideas establecidas por años de historia de las organizaciones y de conflictos.

    Esto me hace tomar conciencia que los/as líderes, los/as padres, los/as acompañantes, los/as médicos… establecemos una relación asimétrica con las personas que dirigimos, aconsejamos, acompañamos… Tomar conciencia lleva necesariamente a tener cuidado con lo que decimos o hacemos con las personas, porque esta asimetría puede generar dolor, malestar, desconfianza, dañar la autoestima, etc.

    Todos/as estamos en relaciones asimétricas porque así estamos organizados. A veces estamos “arriba” y a veces estamos “abajo” y esto nos puede ayudar mucho para liderar desde la confianza. Nos ayuda ver cómo nos sentimos cuando estamos “abajo”: en positivo cuando nos han ayudado a aumentar nuestra confianza y en negativo cuando nos hemos sentido no escuchados/as, no comprendidos/as, incluso cuando nos han dañado. Es importante ser muy conscientes de esto porque en las relaciones asimétricas es mucho más fácil dañar a la personas, especialmente si a la persona le damos mucha autoridad moral o intelectual sobre nosotros/as. En el extremo, en una relación asimétrica se pueden producir abusos de poder, conscientes o inconscientes. No ocurre así en las relaciones simétricas (amistad, hermandad etc), aunque muchas veces sutilmente en las propias relaciones simétricas se produzcan asimetrías porque le damos al otro una autoridad sobre nosotros, también consciente o inconscientemente.

    Como aquí hablamos de liderazgo voy a intentar expresar, a mi juicio, qué actitudes y aspectos deberíamos tener en cuenta para cuidar a la persona en nuestras relaciones:

    • Reconocer siempre: las relaciones liderazgo suelen ir encaminadas a la mejora: la mejora de los objetivos, la mejora del rendimiento (los hijos y las notas), el desarrollo personal como mejora de la persona… Yo creo que es muy importante plantearnos las conversaciones desde la óptica del reconocimiento. Cuando hablamos, impulsamos, aconsejamos a alguién, empezar por reconocer lo que ha hecho, sus cualidades, sus logros etc.
    • Escuchar mucho, mucho, mucho, mucho más de lo que piensas: en las relaciones de liderazgo es muy importante escuchar, todos/as lo sabemos. Mi experiencia es que nunca es suficiente. Para poder conectar con lo que la otra persona siente, es o piensa es necesario escuchar con todos los poros. No solo lo que dice sino lo que expresa con su cara, con su cuerpo, con su silencios… Dar espacio a la escucha para poder luego orientar, dirigir. Escuchar es, también, estar atento a la personalidad e historia de la persona que tenemos delante: no es lo mismo una persona muy sensible que otra que no lo es tanto, una persona que tiene un dolor en su historia etc. etc.
    • Acoger desde una relación de confianza: trabajar el contexto de la confianza para que la persona pueda expresarse, tenga la apertura para contarnos sus dificultades, tenga la garantía que lo que me cuenta será guardado y cuidado, tenga la experiencia que es acogida cuando hay dolor o dificultad. Para esto es importante, entre otras cosas, hablar desde nuestra propia vulnerabilidad, desde nuestra experiencia dolorosa o reconocer cuando nos hemos equivocado y pedir perdón.
    • No hay mejor medicina o veneno que las palabras: las palabras sanan o nos matan. Tener cuidado con lo que decimos es esencial. Todos/as tenemos experiencia de pequeñas palabras que nos han erosionado y nos han dolido, especialmente en las relaciones asimétricas. Pensemos en los niños, con ellos/as tenemos que tener especial cuidado.

    Miro lo que he escrito y me doy cuenta de tantas veces que no lo he hecho bien. Me doy cuenta que muchas veces he dañado a personas en mis relaciones asimétricas. Que no he valorado suficiente, que no he alentado, que he dicho palabras exigentes y oscuras, que no he querido bien a personas que dirijo y he dirigido. Quisiera que esta entrada también sirviera para pedirles perdón cuando les he hecho sentir mal. No se trata de machacarnos, sino de reconocer para hacerlo cada día un poco mejor.

    Para finalizar otra anécdota que es la que me ha impulsado a escribir esta entrada. A una persona a la que quiero mucho hace dos años le diagnosticaron una enfermedad degenerativa. Los médicos le han tratado muy bien estos años, le han aconsejado profesionalmente, le han comunicado bien las cosas y se ha sentido acompañado por ellos/as. Pero a pesar de todo, la preocupación ha ido ocupando su vida, se ha sentido abatido, inválido, vulnerable… aunque lleva todo con gran entereza y confianza. Normal, a todos/as nos habría pasado. Sin embargo, el otro día en el centro de salud, se encontró con una enfermera que le dijo que la situación en este momento no era grave, que la enfermedad iba avanzando de manera muy lenta, que lo veía muy bien, que saliera, que viviera… No sé lo que le dijo pero fueron “palabras milagro” porque él salió reconfortado, alegre, aliviado … Y llego a casa y se puso a tocar la guitarra. Esto define mucho mejor que yo lo que los que estamos “arriba” podemos hacer: milagros. De eso se trata.

    Os animo a compartir experiencias en los comentarios.

  • El trabajo no es lo primero.

    El trabajo no es lo primero.

    Foto de mis vacaciones en Galicia realizada por mi hijo.

    Hola a todos/as retomo el blog después del verano. Para mí, un verano de descanso y de trabajo personal, pero muy bueno. Espero que haya sido así para todos/as.

    Estamos entrando en septiembre y suele aparecer la pereza de la vuelta al trabajo y a la normalidad, los comentarios en las oficinas son «qué pereza» «cuánto falta para el próximo puente» «qué bien se está de vacaciones»… Estos días me preguntaba por qué esto pasa tanto. Seguramente cada persona tiene razones distintas, pero pienso que quizás pasa porque le damos demasiada relevancia al trabajo. Trato de explicarme. En esta sociedad, quizás hemos puesto demasiadas fuerzas, expectativas, esfuerzos en el trabajo. A menudo ocupa demasiado lugar en nuestras vidas.

    Os propongo un ejercicio. Coged dos folios y en uno escribid: «qué es lo más importante para mí» y en otro «a qué dedico más tiempo». En el primer folio escribid aquello que es importante para vosotros de los distintos ámbitos de vuestra vida (familia, ocio, tiempo libre, mi desarrollo personal, el trabajo, mi relación con Dios…) rodeadlo con unos círculos. El círculo será más grande cuanto mayor sea la importancia del tema. Una vez estéis satisfechos con el dibujo que os ha salido, coged la segunda hora y haced lo mismo con los mismos ámbitos que habéis escogido, pero ahora el tamaño del círculo estará en relación con el tiempo que dedicáis a cada aspecto. Cuando digo el tiempo que le dedicáis ,no me refiero sólo al tiempo que os ocupa la actividad, sino también al tiempo que ocupa en vuestro pensamiento, entre vuestras preocupaciones. Si os animáis a hacerlo, seguro que os dice cosas interesantes y aprendéis.

    En este blog, hablamos de liderar desde la confianza. Lo que trata de mostrar, con toda humildad, es un modo de liderar donde la persona es lo primero, entendiendo por esto el desarrollo de su potencial, de sus dones, de su realización personal. Este modo de liderar no está referido solo a líderes de organizaciones sino también a padres y madres, a educadores, a toda persona que tiene influencia en el desarrollo de las personas.

    Yo este verano me he preguntado mucho si los que lideramos no estamos poniendo demasiado énfasis en la tarea, en el trabajo, en el hacer, en el conseguir. Me he dado cuenta, con dolor, que esto se produce en mí , incluso cuando tengo las mejores intenciones y, entonces, tensiono demasiado y no pongo a la persona el centro. Este aprendizaje además de dolor me produce alegría porque me da una nueva forma de mirar. Os pongo, como siempre, algunas ideas que me vienen a la cabeza para nuestra reflexión:

    • Quizá las estructuras en las que trabajamos están diseñadas para la exigencia y demasiado focalizadas en el hacer: las empresas en su crecimiento y su mejora año tras año, las instituciones sin ánimo de lucro en conseguir la misión que tienen encomendada, las familias en hacer mil cosas por excelentes razones pero muy enfocadas en el hacer… Quizás se trata de cambiar un poco la mirada, poco a poco, para pasar del hacer al ser, del conseguir al compartir, del intentar que las personas crezcan al cuidado, del hacer al escuchar, de mejorar al convivir. No se trata de dejar los objetivos (crecer, conseguir lo que nos proponemos…), se trata de compensar esto con la vivencia común, con la alegría de estar juntos. ¿Podríamos los líderes cambiar esto un poco? ¿Podemos, cada noche, revisar nuestro día mirando cuánto tiempo he pasado escuchando, compartiendo, acompañando, contemplando y cuánto exigiendo, haciendo, impulsando, desarrollando?
    • Por otra parte si nos miramos a nosotros/as mismos/as ¿Cuánto tiempo, esfuerzo, preocupación ponemos cada día en el hacer, conseguir, mejorar? ¿Cuánto tiempo ponemos en cuidarnos, en estar conectados, en beber de nuestras fuentes, en contemplar, en leer, en estar con los que queremos, en celebrar y reírnos, en nutrirnos de personas que nos aportan vida…? Dice el refrán «que nos se puede dar lo que no se tiene» por lo que quizás necesitamos conectar más con nosotros mismos para poder acompañar a aquellas personas que nos han sido encomendadas.
    • Por supuesto, el trabajo es un sitio para el desarrollo personal, para canalizar nuestros dones, para realizarnos, pero me pregunto si no ocupa demasiado lugar en nuestra vida. Si no es demasiado peso, demasiado esfuerzo. Todo es cuestión de equilibrio y quizás hemos desequilibrado un poco o un mucho nuestras vidas.

    Por eso os propongo un ejercicio para este comienzo de curso. Elegid un hashtag para todo vuestro año, por ejemplo #eltrabajonoesloprimero o #cautivadoporlaalegría (1) o #perdereltiempoparaganarvida o el que se os ocurra. Cuando lo tengáis elegido, dedicad un tiempo largo a dibujarlo, decorarlo, ponerlo bonito para los artistas o diseñad en el ordenador una imagen con el hashtag elegido con un bonito diseño o con una fotografía que os inspire… y cuando lo tengáis ponerlo en un lugar visible o de fondo de escritorio para tenerlo presente. Así conseguimos dos cosas: una que lo recordemos pero otra, haber pasado un rato largo en una actividad que nos conecta de otra manera 😉. Mi hashtag ilustra esta entrada. Os deseo un curso nuevo conectados/as con lo mejor de vosotros/as mismos/as.

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    (1) Cautivado por la alegría es el título de un excelente libro de C.S. Lewis

  • Poder

    Poder

    Foto de Lopez Robin en Unsplash

    Un amigo y compañero me pide que escriba sobre el poder. Llevo bastantes días pensando cómo aclararme, es un tema difícil. Lo primero, como siempre, voy a mi querido diccionario para explicar bien lo que significa poder.

    Poder:

    1. Tener expedita la facultad o potencia de hacer algo.

    3. Ser más fuerte que alguien, ser capaz de vencerlo.

    Es muy fuerte, ¿nos os parece? La verdad es que el poder da sensación de imposición, de fuerza, de potencia, de lucha… y no lo digo yo, lo dice la RAE.

    El poder es injusto pero a la vez es una gran posibilidad.

    Esto ha confirmado algunas intuiciones que siempre he sentido y que estos días se han hecho más fuertes. Las comento para compartirlas con todos/as pero también para que podamos hablar de ello en los comentarios. Son las siguientes:

    • Es innegable que todos/as tenemos algún poder que nos ha sido dado. Somos jefes/as, somos líderes, somos padres o madres, somos profesores/as, somos acompañantes, somos responsables de una comunidad, somos coordinadores de algo… Todos tenemos poder porque alguien nos lo ha otorgado: la organización, la sociedad, la institución. Esto es lo primero que tenemos que tomar conciencia.
    • La segunda cosa, desde mi punto de vista, es que el poder es una anomalía, yo suelo decir que «el poder es injusto». Quiero decir que en una utopía (que no conoceremos en esta tierra) lo mejor sería una sociedad fraterna, donde no es necesario el poder para organizarnos. Sé que no es posible pero, a mí me hace mucho bien reconocer que el poder que tengo es injusto. Reconocer que el poder es injusto o anómalo me hace tomar conciencia de lo siguiente:
      • Tengo que tener mucho cuidado con el poder que tengo porque puedo herir, utilizarlo mal, dañar a las personas.
      • Que el poder sea injusto me hace más humilde. Aunque yo no pueda cambiar las estructuras de poder, estoy inmerso en ellas. Este es el primer conocimiento que tengo que tomar conciencia. Esto evita sentirme salvador de nadie, desarrollar aspectos paternalistas desde arriba. Haré lo que pueda pero dentro de una anomalía me lleva a tomar conciencia de que yo puedo realmente poco y que lo ideal sería cambiar hacia un modelo más fraterno donde la otra persona es igual a mí.
      • Como consecuencia de lo anterior, tengo que tomar conciencia de que porque yo tenga poder, no sé más que el otro, no soy superior al otro, no veo más que el otro. A mí me pasa que aunque digo que esto no es así, sutilmente tengo comportamientos en los que marco la diferencia, que crean distancia o superioridad. Son tentaciones que están ligadas al tener poder y que tendremos que mirar cada día.
    • Una vez tomada conciencia de lo anterior, nos podemos preguntar: ¿entonces, no tengo que tener poder en nada? y en este ámbito tenemos que ser realistas, no podemos organizarnos sino con relaciones de poder o relaciones jerárquicas. Esta es una realidad, probablemente basada en la limitación del ser humano. Es la única manera.
    • Y sin embargo, y reconociendo todo lo anterior, también podemos tomar conciencia de que el poder es una enorme posibilidad. Quiero decir primero que los que tenemos poder tenemos un campo de actuación más amplio que nos da más posibilidades. Pero también, tener poder (ser jefe, madre, maestra…) es una posibilidad inmensa para actuar en favor del otro o del bien común. Tener poder nos da un ámbito de posibilidad para hacer el mundo mejor, para desarrollar las organizaciones hacia las personas, para querer el bien de la persona, de cada persona, por encima de mí, por encima de la organización… Siempre será una lucha difícil e imperfecta, pero el objetivo es usar mi poder para el pleno potencial de la persona. Al final, se trata de poner el poder al servicio del amor.

    Como conclusión, podríamos decir, que todo se centra en una preciosa paradoja. El poder es injusto pero también es una gran posibilidad. A mí me ayuda mucho verlo así porque a la vez me hace humilde pero también me impulsa a dar lo mejor de mí mismo. Me hace tener cuidado y estar atento a mi poder. Me hace evitar la tentación de creerme salvador de nada, ni superior en nada.

    Hay miles de libros sobre el poder a lo largo de la historia, se ha estudiado por políticos, filósofos, catedráticos… No creo que aporte nada nuevo pero el ejercicio que me pidió mi amigo me ha servido para mirarlo con mi verdad. Como siempre espero que nos ayude y podamos compartir.

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    11 responses to “Poder”

    1. Avatar de Javi
      Javi

      Gracia Juan. Tienes el poder de hacernos reflexionar.
      Creo que el poder tiene mucha relación con la autoridad. Y ésta, realmente vale si nos la otorgan los demás. No solo si nos la dan (instituciones, etc), sino si nos la reconocen (alumnos, etc)
      Hay que ganársela en el ejercicio de la misma.

      1. Avatar de Juan

        Gracias a ti, comparto mucho lo que dices. La autoridad depende mucho de la actitud de servicio, la buena autoridad. Esa que nos hace cercanos

    2. Avatar de Merce

      Difícil el tema de hoy Juan! A mí me ayuda ver el «poder» como energía.
      La energía no es buena ni mala, simplemente ES.
      Es mi responsabilidad como la uso…por tanto, es mi responsabilidad el uso del poder que atesoro.

      Un abrazo

      1. Avatar de Juan

        Gracias otra forma también de verlo. Abrazo

    3. Avatar de Paloma
      Paloma

      Gracias Juan. A mí, tras la lectura del post y de los comentarios adjuntos, me sugiere la imagen del poder como savia del árbol. Un poder que alimenta, que se reparte y comparte entre todas las partes, que conlleva el crecimiento y que posibilita mostrar lo «más verde y colorido» de cada «parte» de las personas y organización.

      1. Avatar de Juan

        Bonita imagen, muchas gracias.

    4. Avatar de Roberto
      Roberto

      Gracias por tu reflexión, Juan. Ojalá todas las personas usáramos nuestro poder en favor de los demás!

    5. Avatar de Marta
      Marta

      Gracias Juan por tratar este tema tan importante. Me ha hecho pensar en las personas que hay alrededor de las que tienen poder. Por un lado he pensado en las personas que otorgan el poder a otras, también esto es poder que tiene un gran impacto, si la decisión no es acertada, esto conlleva consecuencias negativas como la falta de asunción de responsabilidades, abuso de poder, mala gestión de recursos, etc. Por otro lado las personas que estan en su area de influencia y que les pueden influenciar para bien o para mal. Esta forma no deja de ser poder también y según como se ejerza puede convertirse en manipulación.
      Al fin y al cabo cada vez que estamos delante de una decisión, por pequeña que sea, estamos ejerciendo poder, ¿no? que importante tomarla desde la consciencia de ponerte al servicio de los demás.

      1. Avatar de Juan

        Importantísima la perspectiva que señalas. Eso es lo que quería expresar. Muchas gracias por compartir. Abrazo

    6. Avatar de Txemi
      Txemi

      Complejo el tema del poder. Evoca la famosa frase: «frente al fuerte, la libertad oprime y la ley libera». Frente al poder arbitrario del potente, se contrapone el poder arbitrado de la ley.
      Parece realista lo que dices: es cierto que todos desearíamos que no hiciese falta poder coercitivo alguno para que nos respetáramos, pero muchas veces es necesario. Pero aun así, es verdad: mejor un mundo de convencidos que de convictos; y mejor un mundo de amor que de amordazados.

      1. Avatar de Juan

        Qué buena reflexión!!!! Muchas Gracias

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  • Dar espacio, abrir espacios…

    Dar espacio, abrir espacios…

    Foto de Mahdiye JV en Unsplash

    Miro mi experiencia personal y mi historia y el Juan de hoy no es el mismo que fue y creo que tampoco será el Juan de mañana. También me miro y sé que hay algo que permanece, que está de fondo, que siempre está y que no desaparece, pero no es algo estático, inmóvil, acabado… Es más como un río que corre pero siempre es río. Una corriente subterránea que está por debajo de lo que fui, soy y seré…

    En mi pequeña experiencia de un ser finito y criatura en un universo infinito tengo la paradójica sensación de que todo permanece y todo se transforma (como cantaba Jorge Drexrel). Siempre la contemplación de la naturaleza me ayuda a comprender la vida. El roble milenario era ya todo él en la bellota y a la vez es hoy, mil años después, una majestuosa presencia con ramas ya secas y brotes nuevos de primavera.

    Cuando se me abren los ojos, cuando me atrevo a mirar puedo verme y ver todo, en un armonioso suceder de transformación que es la Vida.

    En este acontecer de nuestra existencia hace unos días reflexionaba en cómo se produce el crecimiento personal, me preguntaba ¿Qué es lo que podemos hacer nosotros/as para que la vida crezca? ¿Realmente podemos hacer algo o la vida nos lleva, nos arrastra y pasamos el tiempo que nos toca vivir sobreviviendo, sobrevolando, soportando, analizando, buscando con ansiedad…?

    Y volvía a mi limitada experiencia y hay algunas intuiciones que se iban dibujando como pequeñas figuras que aparecen entre la niebla. Son dos las que me vinieron: la primera, lo mejor de la vida me ha sido dado y la segunda que siempre que he abierto espacios se ha abierto vida nueva.

    Hoy me referiré a la segunda intuición: dar espacio, abrir espacios…

    ¿Qué es dar espacio, abrir espacios?

    Os cuento algunas pistas sobre cómo es, para mí, esto de dar espacio, abrir espacios. Son solo pistas porque es un camino personal y tiene que ver con intuiciones profundas que la vida nos va dando. No se trata tanto de incorporar, acumular (experiencias o conocimientos), ni siquiera de aprender… La experiencia de la que hablo es distinta.

    Dar espacio sería abrir más sitio a realidades que están ya en mi vida pero que, por lo que sea, ahora voy sintiendo que se tienen que ampliar. Hay momentos en los que unas realidades no son significativas y ocupan poco espacio pero, a medida que transcurre la vida, podemos sentir que nos conectamos más a ellas y que tenemos que darles espacio.

    Abrir espacios es, para mí, incorporar nuevas realidades que no estaban antes y que siento que empiezan a emerger o siento que tengo que incorporar. A veces, solo se trata de abrir espacio sin más (dándonos más tiempo sin ocupación por ejemplo) para abrirnos a lo que la vida nos puede traer. Si nuestra realidad está totalmente llena es muy difícil que podamos incorporar nada y, además, es más difícil que estemos atentos/as a lo que sucede en nuestro interior.

    Os cuento, a modo de ejemplo, una experiencia que yo he vivido: en un momento dado de mi vida sentí que debía dar espacio al silencio y la meditación. Hasta entonces lo había intentado, me lo había propuesto mil veces y mil veces lo había dejado. Sin embargo, entonces escuché mi interior, mi cuerpo y es como si se me pidiera desde dentro abrir este espacio. Era distinto, casi empujaba por abrirse sitio, como si quisiera salir del fondo del mar para respirar… Entonces sucedió y comenzó el silencio a ser parte de mi vida, primero pequeña y después más grande. El silencio es para mí un nuevo espacio, así lo siento porque allí me expando, me abro. Sí, puedo decir que es un espacio nuevo. No es una actividad más, una experiencia más. Lo sé porque siempre quiero volver a mi «espacio silencio». No sé si lo habéis sentido así alguna vez en vuestra vida pero creo que muchas veces se da de esta manera. Puede ser que se abra el deporte como espacio de expansión o de conexión o el contacto con la pobreza como espacio de apertura o el estar en la naturaleza como espacio de amplitud de la mirada o el espacio de conversación como alteridad… ¡¡¡Hay tantas posibilidades!!

    Mi experiencia no es tanto crear nuevos hábitos (eso está bien pero casi siempre he fracasado) sino abrir nuevos espacios, para mí la diferencia es importante.

    Para que se pueda dar tenemos que estar abiertos/as y escucharnos y escuchar la vida. Es decir estar conectados. A mí me pasa que siento una inquietud nueva, física o una intuición que me conecta con mi momento vital y entonces aparece primero como necesidad y deseo y luego como posibilidad de más. Si me abro y respondo a eso que voy viendo empezaré a experimentarlo y a probar. A veces, no se abrirá el espacio y dejaré de hacerlo pero si sigo conectado/a podré sentir que no era el momento, o que no era la manera y buscaré formas nuevas que conecten mejor con lo que voy intuyendo. Así nos vamos transformando. Si, por el contrario, no me abro (como me pasa muchas veces) entonces me cierro, me escondo, me repliego, me cargo.

    En las organizaciones pasa lo mismo, si queremos evolucionar tenemos que escucharnos y abrir nuevos espacios para ir transformando la organización y llevándola más allá. Normalmente en una organización empresarial se da mucho espacio a lo económico, a los objetivos, al trabajo, al número, a la estrategia, a la consecución de la misión… Y se da poco espacio al cuidado, a la confianza, al dialogo, a la desconexión, a la apertura, a la reflexión profunda, a la relación, a la vulnerabilidad… Y entonces nos ahogamos porque solo tenemos un solo punto de vista. Llevo tiempo reflexionando y compartiendo con personas con las que me encuentro sobre esto y siempre acabo preguntando ¿Qué es lo que está pidiendo espacio ahora en tu organización? Se trata de escucharlo colectivamente mediante el proceso que describí en otra entrada «dejar ir, dejar nacer, dejarse hacer».

    Y cuando nos hayamos respondido a la pregunta se trata de abrir espacios en nuestra vida cotidiana como organización para que esté presente lo que hemos descubierto. Por ejemplo: diseñar espacios físicos para que se dé, tiempos específicos para que se viva, rituales organizativos que lo recuerden y lo hagan presente etc.

    Así nos transformamos y crecemos, así la vida se va ensanchando, se hace más Vida.

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    3 responses to “Dar espacio, abrir espacios…”

    1. Avatar de albertoenblogalta
      albertoenblogalta

      Gracias Juan. A veces en empresas grandes, públicas, hay que buscar esos espacios yendo un poco a contra corriente… Pero se intenta!!
      Un abrazo

      1. Avatar de Juan

        De eso se trata de abrir espacios o por lo menos intentarlo. Muchas Gracias y abrazo

    2. Avatar de Txemi
      Txemi

      Gracias, Juan!

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  • Listones

    Listones

    landscape people water building
    Photo by João Jesus on Pexels.com

    Hace ya algún tiempo que vengo observando que las personas nos esforzamos de manera muy importante por dar la talla. Esta sociedad en la que vivimos nos pone (o nos ponemos) constantemente listones que debemos tratar de saltar. Cada día es una meta y un desafío para alcanzar no sé qué objetivo.

    Hay listones de todo tipo: ser perfecto/a, llegar a todo, tener éxito, tener un mejor cuerpo, gustar más, ser reconocido/a, ser fiel a lo que me he comprometido, estar a la altura del grupo o de jefe o de lo que se espera…

    Esta carrera de obstáculos que nos ponemos es agotadora y entrar en ella desemboca en un cansancio existencial y poco sano. Cuando escucho profundamente a las personas, normalmente, encuentro un denominador común por el que se produce esto. Lo podría resumir en “quererse poco”. Hay mil derivadas del no quererse: no gustarse, perseguir la aprobación de los otros/as, mirarse mal, menospreciarse, hablar en negativo etc. pero siempre acabo pensando que tenemos mucho recorrido para querernos más.

    En algún momento de la vida nos desconectamos del niño/a que fuimos, en el que nos sentíamos plenos/as, sencillos/as, cuando simplemente éramos. Esto nos cuesta la vida y recuperarlo es una conquista y la parte más importante del camino a recorrer en nuestro desarrollo personal.

    Una aclaración: el desarrollo personal también puede ser otro listón y tardamos mucho tiempo en darnos cuenta. Se trata de verlo como una aventura, una danza, un apasionante viaje. Claro que requiere esfuerzo porque se trata de ir quitándonos capas de rigidez para ir consiguiendo ser nosotros/as, la niña/o que fuimos. Pero la recompensa es la liberación. Es como si nos fuéramos quitando poco a poco una costosa armadura rígida y anquilosada y fuera apareciendo la carne desnuda de lo que somos.

    Intentaré daros algunas pistas para trabajarnos, estas pistas para mí siguen siendo camino:

    • Mírate al espejo cada mañana y reconoce tu cuerpo, aprécialo, vete descubriendo su belleza y abrázalo con la mirada hasta reconocer en él toda tu armonía. Hazlo despacio, no corras…
    • Di «SI» a lo que te apetecería pero nunca te has atrevido. Prueba, experimenta, explora… Tocar ese instrumento, aprender a bailar o cantar, tumbarme en el suelo, andar descalza, ponerme esa ropa, pintar, cocinar… tantas cosas que dejamos, que no nos atrevemos…
    • Dí “NO” a lo que no quieres: empieza por las cosas pequeñas, no quiero ir a tal sitio, no quiero hacer esto tan pequeño. Cada “NO” será una pequeña conquista. A veces, nos sale decir “SI” casi automáticamente, porque lo hemos hecho toda la vida y solo después caemos en la cuenta y nos culpabilizamos. En estos casos, te recomiendo que cuando te pares y veas que tenías que haber dicho “NO” y no lo has hecho, decidas ir a la persona y decirle “perdona, antes te había dicho que Si pero lo he pensado mejor y no puedo, gracias”. Seguro que vas avanzando poco a poco.
    • Conéctate con tu niña/o interior: siéntate frente a una silla vacía, respira profundamente, relájate e imagina como eras de niño/a, descubre cuándo, cómo te has ido alejando de él/ella y háblale, dile lo que te vaya saliendo, con todo el corazón del que seas capaz. Abrázale, ríete con ella, llora con ella.. Y al final, acaba el ejercicio prometiéndole que le serás fiel a sus anhelos, a ella… poco a poco. Y prométele que de vez en cuando volverás a repetir el ejercicio para que vuestra vida este mucho más reconciliada.
    • Repasa el día: al final del día mira cuando te has desconectado: cuando has sentido presión, estrés, angustia, enfado, tristeza… y también cuando te has sentido conectada/o: has sentido paz, alegría, esperanza, serenidad… No se trata de hacerlo desde la cabeza sino desde la emoción sentida, desde el cuerpo… Si lo haces de manera habitual, te conocerás mejor y podrás elegir mejor estar conectado/a más tiempo.
    • Hazle caso a la intuición. Intenta alguna vez responder a la intuición primera que tienes sobre algo, sobre cualquier problema y circunstancia. Cuando algo sucede reconocerás una intuición que sale, no desde la razón sino desde otro sitio. Cuando te venga, dale nombre y guárdala en una urna protegiéndola, es una manera de hacerla consciente. Luego vendrán los razonamientos que tratarán de ocultarla o de desacreditarla… Sin embargo, atrévete a sacarla de la urna y responde desde ella. Luego reflexiona y mira cómo te ha ido… Irás aprendiendo mucho de tí.

    Mi deseo es que la vida pase de ser un carrera de obstáculos a un correr libre por una pradera en la que los saltos sean parte del camino y las cuestas arriba sean retos preciosos y divertidos.

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  • Momentos de aprendizaje.

    Momentos de aprendizaje.

    Photo by Ainara Oto on Unsplash

    La vida es un largo camino en el que ella misma te va configurando y te va haciendo. Ser uno mismo, una misma y desplegarse desde lo que somos y hemos recibido es el destino de este apasionante viaje. En mi experiencia hay dos formas de vivir: una ,dejándote atrapar por las experiencias que la vida trae y otra escondiéndote, huyendo o evitándolas. En la primera forma de vivir se dan actitudes de las que hemos ido hablando en este blog: la escucha profunda, el silencio que acoge, la humildad de saberse muy poco ante la inmensidad de la vida , la compasión que se enternece, el deseo inmenso por el crecimiento del otro/a…

    Hasta ahora en este blog he ido hablando de muchos de estos aspectos, quizás de una forma teórica, a veces apasionada, a veces racional, como me ha salido. Hoy os hablaré sobre los acontecimientos que la vida me trae y de los que puedo aprender si estoy atento. Hay muchos momentos a lo largo del día que son oportunidad. Lo que os iré contando es mi experiencia concreta de cómo se va construyendo, poco a poco, lo que yo llamo ¨liderar desde la confianza ¨. Allá vamos, lo hago con pudor pero con la esperanza de que os sirva.

    Esta semana, en mi organización, el equipo que se encarga de un proyecto muy importante en el que llevan trabajado dos años nos lo han presentado a los/as directores/as. La responsable del proyecto y su equipo nos iba contando como se han hecho las cosas, las dificultades que han tenido que pasar (dos años de pandemia lo han complicado todo mucho), los distintos componentes del equipo explicaban su parte con un entusiasmo tímido mirando expectantes a nuestros ojos… Lo que han conseguido es impresionante. Os cuento, a modo de ráfagas, como este pequeño acontecimiento me ha ayudado:

    • He disfrutado muchísimo, este ha sido el primer sentimiento del acontecimiento, disfrutar de lo que hacen otros/as, alegrarte con ellos/as, alegrarnos juntos/as…
    • Me he apartado un minuto de la presentación que estaban haciendo, me he admirado de ellos/as y me ha venido un sentimiento de humildad intenso. ¡Qué buenas/os son! Me he visto pequeñito ante la potencia de un equipo trabajando unido, en grupo, motivado e ilusionado. Cuando la realidad me lleva aquí, es un aprendizaje precioso para cuando llegan las tentaciones de sentirte importante, de sentirte el protagonista. Los logros son de la fuerza colaborativa no de nuestros logros individuales.
    • Otra cosa que he experimentado es que, cuando apuestas por el equipo y por la confianza, lo que se recibe es abundancia enorme, como dice el Evangelio «el ciento por uno». Esto es muy importante porque muchas veces tengo tentaciones de ir más deprisa, de no confiar, de criticar, de poner los objetivos por encima de las personas… Me reconcilia con lo que creo.
    • Me han venido unas ganas enormes de felicitar, sin peros, sin dar nuevas ideas, sólo un aplauso profundo… Como jefe, a veces, tienes la tentación de decir la última palabra, incluso de dar ideas… es lo que se espera. No digo que a veces no sea necesario. Hacedlo cuando así lo sintáis pero no os sintáis obligados a hacerlo. En este caso, sólo me salía aplaudir y admirar. ¡Quién era yo para decir algo! Saben mucho más que yo, lo hacen mucho mejor que yo…

    Bueno, sin más, os traigo este trocito de vida, de aprendizaje personal que me ha regalado la semana. Espero que os sirva y os invito a compartir vuestros aprendizajes en los comentarios.

    Una última cosa: me encantaría que me dierais temas de los que os interesa que hable en las próximas entradas o dificultades que tenéis en este camino del liderazgo. Si son temas personales os contestaré por correo personalmente, si son temas que pueden ayudar a todos/as lo intentaré hacer en las próximas entradas. Podéis hacerlo en los comentarios o mandándome un correo a juan@liderardesdelaconfianza.org

    7 responses to “Momentos de aprendizaje.”

    1. Avatar de Roberto Otamendi Zufía
      Roberto Otamendi Zufía

      Aprendizajes enormes: humildad propia y apreciar a los demás. Y luchar contra las tentaciones.
      Bravo Juan!

      1. Avatar de Juan

        Gracias Roberto, exactamente es lo que dices, como la vida misma.

    2. Avatar de Txemi
      Txemi

      Qué bonito y aleccionador. Enfocados en la cooperación, sin caer en egocentrismos. Enhorabuena y gracias.

    3. Avatar de Luis

      Hola, como siempre muy interesante lo que escribes, una vez me hablaste en un momento malo de mi vida del wu wei, y he leído sobre él pero prefiero que tú me lo expliques. Gracias.

      1. Avatar de Juan

        Gracias, lo intentaré. Abrazo

    4. Avatar de Merce
      Merce

      Juan que preciosa experiencia! me venía leyéndote que crecemos a través de las demás personas…entonces, liderar equipos, es pura bendición…!

      1. Avatar de Juan

        Mi experiencia es que recibimos más de lo que damos. Es por eso, como dices, una bendición. Muchas gracias

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