El trabajo no es lo primero.

Foto de mis vacaciones en Galicia realizada por mi hijo.

Hola a todos/as retomo el blog después del verano. Para mí, un verano de descanso y de trabajo personal, pero muy bueno. Espero que haya sido así para todos/as.

Estamos entrando en septiembre y suele aparecer la pereza de la vuelta al trabajo y a la normalidad, los comentarios en las oficinas son «qué pereza» «cuánto falta para el próximo puente» «qué bien se está de vacaciones»… Estos días me preguntaba por qué esto pasa tanto. Seguramente cada persona tiene razones distintas, pero pienso que quizás pasa porque le damos demasiada relevancia al trabajo. Trato de explicarme. En esta sociedad, quizás hemos puesto demasiadas fuerzas, expectativas, esfuerzos en el trabajo. A menudo ocupa demasiado lugar en nuestras vidas.

Os propongo un ejercicio. Coged dos folios y en uno escribid: «qué es lo más importante para mí» y en otro «a qué dedico más tiempo». En el primer folio escribid aquello que es importante para vosotros de los distintos ámbitos de vuestra vida (familia, ocio, tiempo libre, mi desarrollo personal, el trabajo, mi relación con Dios…) rodeadlo con unos círculos. El círculo será más grande cuanto mayor sea la importancia del tema. Una vez estéis satisfechos con el dibujo que os ha salido, coged la segunda hora y haced lo mismo con los mismos ámbitos que habéis escogido, pero ahora el tamaño del círculo estará en relación con el tiempo que dedicáis a cada aspecto. Cuando digo el tiempo que le dedicáis ,no me refiero sólo al tiempo que os ocupa la actividad, sino también al tiempo que ocupa en vuestro pensamiento, entre vuestras preocupaciones. Si os animáis a hacerlo, seguro que os dice cosas interesantes y aprendéis.

En este blog, hablamos de liderar desde la confianza. Lo que trata de mostrar, con toda humildad, es un modo de liderar donde la persona es lo primero, entendiendo por esto el desarrollo de su potencial, de sus dones, de su realización personal. Este modo de liderar no está referido solo a líderes de organizaciones sino también a padres y madres, a educadores, a toda persona que tiene influencia en el desarrollo de las personas.

Yo este verano me he preguntado mucho si los que lideramos no estamos poniendo demasiado énfasis en la tarea, en el trabajo, en el hacer, en el conseguir. Me he dado cuenta, con dolor, que esto se produce en mí , incluso cuando tengo las mejores intenciones y, entonces, tensiono demasiado y no pongo a la persona el centro. Este aprendizaje además de dolor me produce alegría porque me da una nueva forma de mirar. Os pongo, como siempre, algunas ideas que me vienen a la cabeza para nuestra reflexión:

  • Quizá las estructuras en las que trabajamos están diseñadas para la exigencia y demasiado focalizadas en el hacer: las empresas en su crecimiento y su mejora año tras año, las instituciones sin ánimo de lucro en conseguir la misión que tienen encomendada, las familias en hacer mil cosas por excelentes razones pero muy enfocadas en el hacer… Quizás se trata de cambiar un poco la mirada, poco a poco, para pasar del hacer al ser, del conseguir al compartir, del intentar que las personas crezcan al cuidado, del hacer al escuchar, de mejorar al convivir. No se trata de dejar los objetivos (crecer, conseguir lo que nos proponemos…), se trata de compensar esto con la vivencia común, con la alegría de estar juntos. ¿Podríamos los líderes cambiar esto un poco? ¿Podemos, cada noche, revisar nuestro día mirando cuánto tiempo he pasado escuchando, compartiendo, acompañando, contemplando y cuánto exigiendo, haciendo, impulsando, desarrollando?
  • Por otra parte si nos miramos a nosotros/as mismos/as ¿Cuánto tiempo, esfuerzo, preocupación ponemos cada día en el hacer, conseguir, mejorar? ¿Cuánto tiempo ponemos en cuidarnos, en estar conectados, en beber de nuestras fuentes, en contemplar, en leer, en estar con los que queremos, en celebrar y reírnos, en nutrirnos de personas que nos aportan vida…? Dice el refrán «que nos se puede dar lo que no se tiene» por lo que quizás necesitamos conectar más con nosotros mismos para poder acompañar a aquellas personas que nos han sido encomendadas.
  • Por supuesto, el trabajo es un sitio para el desarrollo personal, para canalizar nuestros dones, para realizarnos, pero me pregunto si no ocupa demasiado lugar en nuestra vida. Si no es demasiado peso, demasiado esfuerzo. Todo es cuestión de equilibrio y quizás hemos desequilibrado un poco o un mucho nuestras vidas.

Por eso os propongo un ejercicio para este comienzo de curso. Elegid un hashtag para todo vuestro año, por ejemplo #eltrabajonoesloprimero o #cautivadoporlaalegría (1) o #perdereltiempoparaganarvida o el que se os ocurra. Cuando lo tengáis elegido, dedicad un tiempo largo a dibujarlo, decorarlo, ponerlo bonito para los artistas o diseñad en el ordenador una imagen con el hashtag elegido con un bonito diseño o con una fotografía que os inspire… y cuando lo tengáis ponerlo en un lugar visible o de fondo de escritorio para tenerlo presente. Así conseguimos dos cosas: una que lo recordemos pero otra, haber pasado un rato largo en una actividad que nos conecta de otra manera 😉. Mi hashtag ilustra esta entrada. Os deseo un curso nuevo conectados/as con lo mejor de vosotros/as mismos/as.

SEGUIMOS EN LOS COMENTARIOS.

(1) Cautivado por la alegría es el título de un excelente libro de C.S. Lewis

Comentarios

6 respuestas a «El trabajo no es lo primero.»

  1. Avatar de José Miguel aramburu
    José Miguel aramburu

    Gracias, Juan. Me alegro de que vuelvan las entradas del blog y que vuelvan con alegría. Un abrazo.
    Txemi

  2. Avatar de Paloma
    Paloma

    Un nuevo curso y … de nuevo la PERSONA por delante.
    ¡Gracias Juan!

  3. Avatar de Juan

    ESTE ES UN COMENTARIO DE JOSÉ QUE NO PUDO PUBLICAR.
    Sigo este blog desde hace tres o cuatro entradas, pero cuando he visto la última en el buzón de mi correo, y sobre todo el título, no lo he relacionado con el blog, ni con su contenido editorial, y he pensado: el enésimo artículo que busca demonizar la implicación en el trabajo frente a lo que algunas personas denominan “la vida personal” (en oposición a la “vida profesional” o laboral).

    Reconozco que no sé si el trabajo es lo primero, lo segundo, está en el primer decil, o a partir del quinto. Responder a esto me resulta tan difícil como tener que elegir a mi mejor amigo considerando que el mejor es el primero.

    Lo que sí que tengo claro es que el trabajo y trabajar es importante. Y esto es así, en mi opinión, entre otras, por las razones siguientes:

    1. El trabajo, y que las personas trabajen, contribuye al desarrollo. Desarrollo de un país, de una sociedad, de un colectivo, … ¿No estamos todos satisfechos, por ejemplo, de poder disfrutar de objetos o servicios que nos facilitan el día a día? Sin trabajo, no hay desarrollo. Trabajar tiene así una dimensión solidaria.
    2. Uno de los elementos que contribuyen más a la satisfacción de uno mismo, es el hecho de ser partícipe y tener un rol importante en un proyecto que tenga impacto sobre la sociedad, un colectivo, un individuo, … Y si es así, ¿no es en el marco de la vida profesional donde podemos tener más oportunidades para ello?
    3. Creo que tener impacto sobre otras personas, es de los elementos que generan mayor satisfacción y felicidad.
      En la gran mayoría de las organizaciones se trabaja en equipo. El trabajo de uno influye en que otra persona de la organización pueda desarrollar convenientemente su actividad. Y que juntos alcancen metas que ambos consideren importantes.
    4. Y no hablo de aquellos que tenemos la suerte de poder dirigir un equipo. Poco importa el tamaño del mismo. ¿Hay algo más satisfactorio que crear un entorno donde los colaboradores se desarrollen, participen y se les ayude en proyectos o misiones que ellos consideren importantes, y entablen relaciones de aprecio y complicidad?

    Me pregunto si la visión actual hacia el trabajo no está influida por la que pueden tener generaciones recientes como los millennials o la generación Z. ¿Se nos ha olvidado la actitud que tenían los baby-boomers hacia el trabajo? ¿No era ante todo de responsabilidad? Responsabilidad para sacar hacia adelante una familia o una empresa. Responsabilidad para participar en el desarrollo. ¿No era una visión que se podría asociar a la de un valor (la valeur travail como dicen los franceses)? Valor como puede ser el respeto o el reconocimiento.

    Cuanto más se asocie el trabajo y trabajar a un valor, cuanto más se sea consciente del impacto que tiene nuestro trabajo en la vida de los demás, menos se le demonizará y se le verá como la antítesis de la “vida personal”. Y si esto es así, si le vemos un sentido a trabajar, ¿nos preocupara tanto si pasamos mucho o poco tiempo dedicado a él?

    Me permito un último comentario antes de acabar. Creo que el concepto de “vida personal”, en este tipo de asuntos, está mal utilizado. Sería mejor, por ejemplo, utilizar “vida dentro del ámbito profesional” y “vida fuera del ámbito profesional”. A mi entender, las dos son vidas personales y enriquecedoras.

    No sé si el trabajo debe o no ser lo primero. Pero sí creo que el trabajo es muy importante, y que va mucho más allá de ser un medio para poder pagar las facturas a final de mes. Todos tenemos responsabilidad para que la sociedad le vea un sentido a trabajar.

    #busquemosaquetrabajartengaunsentido

    MUCHAS GRACIAS POR TU COMENTARIO JOSÉ.

  4. Avatar de Jose
    Jose

    En relación con el tema abordado en el mensaje anterior.
    Octubre 2022, en una encuesta realizada recientemente por un instituto de opinión publica de renombre en Francia (IPSOS – panel 2.000 personas), 58% de los encuestados manifiestan que dejarían de trabajar si obtuvieran el mismo nivel de ingresos de manera pasiva (fuente: http://www.lesmakers.fr).
    Si pensamos en ello sin profundizar, podríamos llegar a la conclusión “fácil” de que es normal elegir una situación que no requiere esfuerzo si puedo conseguir el mismo nivel de ingresos (6 de cada 10 así lo han afirmado). Pero es esta una situación normal? Es normal evitar la situación que requiere el esfuerzo? Es normal no llegar a la conclusión de que trabajar significa construir? No es un construir sociedades, personas, una de las cosas que tienen mayor sentido o propósito? No existe una situación de que se ha desvirtuado con el tiempo el propósito/sentido de trabajar?

    1. Avatar de Juan

      Gracias por el comentario. Para mí el trabajo es una plataforma para el desarrollo humano pero también otras muchas cosas en la vida lo son. Comparto mucho de lo que dices en tu comentario pero también hay personas y líderes que ponen el trabajo por encima de demasiadas cosas. Probablemente los extremos no sean lugares muy adecuados. Quizás en el equilibrio está la virtud. Un abrazo

  5. Avatar de José
    José

    Sí Juan. Totalmente de acuerdo.
    De la redacción de los comentarios, es posible que se pueda interpretar, que la búsqueda del propósito en el trabajo pasa por dedicarle un tiempo excesivo. Nada más lejos de mi convicción. Gracias.

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