Objetivos, propósito, misión… y personas.

Retomo el blog con una serie de entradas relacionadas con la actividad que vengo realizando desde hace unos años de acompañar a personas que están en puestos de responsabilidad en organizaciones de religiosas y ONG’s.

Una pregunta recurrente es la siguiente: ¿Cómo puedo hacer compatible los objetivos, el propósito, la misión encomendada y el desarrollo de las personas a las que dirijo?

Para responder, primero voy a analizar la realidad que veo en las organizaciones de la Iglesia y en las ONG’s en su vida cotidiana. Aquí algunas observaciones muy personales y que hago con todo cariño, que pueden ayudar en la medida que os sintáis reflejados:

  • La misión se identifica realmente con el trabajo hacia afuera.
  • Sin embargo, la misión tiende a ocupar muchísimo tiempo, mucho más que las jornadas laborales diarias y se extiende a los fines de semana.
  • En la medida en que “somos menos” tiende a extenderse más y más, dejando poco tiempo para el descanso o para otras actividades relacionadas con la interioridad o para la relación en comunidad.
  • La tendencia es la creación de muchos espacios e iniciativas, casi todas buenas, pero muchas de ellas inabarcables con los recursos que contamos. A esto se une que no nos atrevemos a decir que no a iniciativas de otros por no desanimarlos o evitar el conflicto, aunque no podamos con ellas o no les veamos sentido.
  • Se genera, muchas veces, mala conciencia por no llegar o por no estar a la altura. Se muestra en desahogos del tipo “antes era mejor”, “los jóvenes no están comprometidos”, “¿qué más tengo que hacer para llegar a las personas?, «mis compañeros/as no me siguen», «me frustro»…
  • La posibilidad de realizar reuniones online, lejos de ser una ayuda, está siendo, en muchos casos, un agobio. A esto se une las enormes posibilidades que da internet para tener información, charlas, formación online etc. que pueden llegar a empachar si no se hace una buena selección.
  • Preferimos realizar experiencias impactantes que atraigan a las personas de manera fugaz que tener paciencia para acompañar los procesos tanto personales como organizacionales.
  • La sociedad de la información actual hace que estemos más preocupados por generar contenidos que por crear o cuidar las relaciones.
  • Consumimos iniciativas y actividades sin evaluarlas, darles poso y continuidad serena. Cambiamos con demasiada frecuencia porque nos aburrimos o por la ansiedad que nos genera el no tener «eficacia».
  • La actividad constante nos genera una sensación de logro que nos tapa la posibilidad de entender la eficacia de lo que hacemos en términos de que sea realmente vivido por las personas a las que servimos.
  • Nos cuesta apostar por la confianza, y nos sentimos más cómodos en el control. El control se refleja en la supervisión constante, en el paternalismo, en la “preocupación excesiva” por no cargar al otro, en no delegar, en no soltar tareas y responsabilidades…
  • Tenemos sensación de cansancio constante y de correr para no llegar a ningún lado.
  • Etc.

Es en este contexto en el que muchas personas que tienen puestos de responsabilidad tienden a sentirse bloqueados por la pregunta ¿Cómo atiendo a la misión encomendada y a la vez me ocupo de las personas que lidero? ¿Cómo conseguir este equilibrio?

En mi opinión, las/os líderes tenemos como prioridad el desarrollo de las personas de nuestro equipo, el ayudarles a expandir su potencial, atendiendo a sus particularidades, procesos y momentos vitales. Un líder, en cuanto que es líder, se dedica a eso. No debemos confundir ser líder con hacer cosas, tener iniciativas, decidir todo, crear contenidos, ocuparse de los problemas personalmente etc.

Las herramientas del líder (muchas las hemos descrito en este blog) son escuchar, impulsar, inspirar, delegar, corregir, favorecer el desarrollo, hacer equipo y comunidad, crear contextos especialmente de confianza, estar atento, mirar con mirada apreciativa… El encuentro, el diálogo y la escucha deberían ser las principales actividades de los/as líderes.

¿Y los objetivos, el propósito, la misión? “Vendrán por añadidura” (Mt 6,33) y recibiremos “una medida generosa, apretada, remecida y rebosante” (Lc 6,38), muchas veces no será como nosotros queremos o esperamos, será al modo de Dios pero estará muy bien. El reto está en confiar en que será así, aunque, a veces, nos dé vértigo. “No andéis preocupados…” (Mt, 6, 25).

Seguimos en los comentarios.

Comentarios

4 responses to “Objetivos, propósito, misión… y personas.”

  1. Avatar de Luis Zavala Morencos
    Luis Zavala Morencos

    Muchas gracias Juan por esta entrada del blog. Las recomendaciones me parecen muy oportunas y me han sido muy útiles para replantarme mi misión en este curso que comienza.

    1. Avatar de Juan

      Gracias Luis, me alegro que te sirva. Un abrazo grande

  2. Avatar de jmaranburu65
    jmaranburu65

    Un retrato en el que es imposible no reflejarse en gran medida. Pero no te has quedado en poner el dedo en la llaga, sino que alientas las actitudes fundamentales (que están en los fundamentos), diría sapienciales, para afrontar la misión sin dejarnos por el camino el espíritu que la ha hecho nacer. Mil gracias.

    1. Avatar de Juan

      Gracias a ti, lo hago con todo el cariño y esperanza. Abrazo

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