
Muchas veces en las empresas hablamos del talento, de la búsqueda del talento, del desarrollo del talento como uno de los primeros objetivos de las organizaciones. Es un avance porque nos hemos dado cuenta de que las personas son un eje importante en lo que queremos conseguir. Sin embargo, a mí me gusta mucho más hablar de los dones, del despliegue de los dones más que del talento. En primer lugar porque me parece que cuando hablamos de talento nos referimos a él como un bien escaso: unos lo tienen y otros/as no. En cambio cuando hablamos de dones yo creo que todo el mundo los tiene, es algo universal. Cuando hablamos de talento parece que hablamos como algo que hemos conseguido por nuestro esfuerzo, algo de lo que muchas veces nos apropiamos. En cambio, cuando hablamos de dones, hablamos de algo recibido (si eres creyente recibido de Dios y si no eres creyente recibido de la propia vida) y, como algo recibido, regalado, es algo que podemos regalar y dar.
«El/la líder está llamado a ayudar a otros/as a desplegar sus dones»
Si alguien me preguntara cuál es la misión del líder, la más importante, la esencial. Si alguien me dijera resume tu pensamiento en una frase sería la siguiente: «el/la líder está llamado a ayudar a otros/as a desplegar sus dones».
Cómo ayuda el líder a desplegar los dones.
Está claro que, para mí, la función del líder es ayudar en el desarrollo de los dones de cada persona de su equipo. Daré, como siempre algunas pistas sobre cómo hacerlo de acuerdo a lo que yo he vivido:
- Darse cuenta de los dones: el/la líder tiene que ayudar a las personas a descubrir cuál es su don y reflexionar personalmente sobre el don de cada persona que está en su equipo. Un ejercicio que suelo proponer a los/as líderes es que hagan un ejercicio de visualización de cada persona de su equipo. Les pido que primero respiren, se sientan en esa persona y se pregunten cuál es el don de cada persona. El resultado siempre da luz. Lo que normalmente pasa es que de alguna de las personas sabemos perfectamente identificar cuales son sus dones pero de otras muchas no tenemos ni idea. Entonces tenemos trabajo para ir descubriéndolo junto a esas personas.
- Cómo descubrir los dones: es todo un proceso que podemos hacer con la persona. Si tenemos confianza lo podemos hacer explícitamente preguntándole o preguntándonos juntos. Si no tenemos confianza lo podemos observar viendo qué se le da bien, qué le gusta, qué es lo que aporta de diferente frente a las otras personas del grupo… Yo sigo una página de una persona que sabe mucho de vivir, se llama Teresa Iribarnegaray. La página habla de cómo vivir de verdad y el link es vivirvivir.com. Teresa tiene, en esta página, un pequeño curso que se titula «Soy mi don», a mí me ayudó muchísimo y se lo recomiendo a todas las personas que quieren emprender este camino para autodescubrirse.
- Soplar en vez de tirar: muchas veces los/as líderes nos empeñamos en arrastrar, tirar demasiado de las personas para conseguir los objetivos. A veces, con buena intención, para sacar lo mejor de ellas. Mi descubrimiento, después de muchos años, es que mi actitud tiene que ser más de «soplar» para que las personas vuelen, para que se desplieguen. Para mi «soplar» es una imagen más bella de lo que nos toca como líderes. Es como un niño que sopla con cuidado las pompas de jabón para que se mantengan en el aire. Lo contrario (tirar, sacar con esfuerzo, arrastrar…) nos tensiona y tensiona a las personas que dirigimos.
- Diferentes dones y un mismo equipo (con el permiso de San Pablo). Un equipo es la conjunción de los distintos dones en unidad. Lo mejor que puede pasar a un equipo es que cada persona aporte lo mejor de sí misma en el equipo, es decir, sus dones. Así conseguiremos que el equipo suene acompasadamente y la melodía sea armoniosa. El líder tiene que ser muy consciente de que no hay dones mejores o peores, a cada uno debe darle su sitio y debe reconocer cada aportación desde el don de cada persona. Debemos estar atentos/as a que unas personas no se consideren más importantes porque sus dones son, aparentemente, más brillantes.
- No debemos confundir carácter (personalidad) con el don: esto es algo que nos pasa muchas veces. Confundimos que una persona sea tímida, o retraída o agresiva o impaciente o extrovertida o introvertida o segura o insegura etc. con los dones de esa persona. Estos son rasgos de la personalidad y el don es independiente de esos rasgos. Por ejemplo, yo soy una persona muy tímida pero me gusta mucho, disfruto hablando en público. Nadie diría que una persona tímida pueda hablar bien en público. Si el líder no está atento/a a esta distinción se confundirá muchas veces y confundirá a las personas.
- La radicalidad de los dones. Esta última idea es una opinión que la vida me ha ido dando y que puede ser muy discutida, quizás es un poco filosófica. Pienso que lo único que un/a líder o una organización tiene que conseguir es el despliegue de los dones de sus componentes. Los objetivos, la visión, las metas, lo que pretendemos conseguir está por debajo de esto. Lo primordial es que las personas desplieguen sus dones porque esto pone en el centro a la persona que es lo más importante. Los objetivos no pueden estar por encima de las personas. Esta radicalidad llega hasta que si una persona descubre que el despliegue de su don está fuera de la organización (cosa que puede suceder a veces) hay que animarla a partir y desplegar su don, esto será bueno para la persona y para la organización.
Hasta aquí algunas ideas, y quisiera acabar con una pregunta: ¿No sería maravilloso que nos pudiéramos convertir en hombres y mujeres que ayudamos (soplamos) para que otros y otras consigan ser la mejor versión de si mismas?
Seguimos hablando en los comentarios.
6 responses to “Los dones.”
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Muchas gracias. Parafraseando a Spiderman: «un don conlleva una responsabilidad», la de hacerlo fructificar.
La función del líder es descubrir e impulsar los dones de los otros; quizá eso también sea un don.-
😂😂😂😂 por supuesto ese es el don del líder. Gracias Txemi
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Muy interesante, y totalmente de acuerdo. En la vida cotidiana de las organizaciones, el líder se encuentra con la dificultad de lograr el equilibrio entre ayudar a desarrollar los dones de las personas y la consecución de los objetivos y metas de la organización; esta tarea resulta compleja….
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Al salir del blog, me quedé mirando la imagen que has compartido. !La fruta fresca! !qué se ofrece!
Y me encanta pensar en los dones como algo siempre fresco, bonito, natural que al regalarse se disfruta.
Dejo una pregunta: ?Qué color y sabor tienen nuestros dones? Una aproximación menos racional a la que estamos acostumbrados/as pero que seguro nos da alguna pista.
PD: me pongo a la tarea. Gracias Juan.-
Qué buena aportación!!! Oler, saborear, dibujar los dones. Muchas veces la aproximación intuitiva nos acerca mucho mejor a lo que somos… mil gracias!!!
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En efecto, es sorprendente como organizaciones pueden cambiar y cambian de verdad, si animamos a las personas a disfrutar de sus tareas, a darles sentido, a detectar los que les va bien y menos bien y a veces solo un pequeño cambio de cromos hace contento a las personas con todas las consecuencias positivas dentro y fuera de la organización. Gracias Juan

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