Dejar ir, dejar nacer, dejarse hacer…

Photo by Gianandrea Villa on Unsplash

Si nos damos un paseo por la naturaleza y somos capaces de pararnos y contemplarla, nos daremos cuenta de los ciclos vitales. Siempre hay algo que muere y algo que nace (las hojas secas, los nuevos brotes, las estaciones, la sequedad, la frondosidad…), es un ciclo continuo de vida y muerte que va sucediendo armoniosamente sin sobresaltos.

Nosotros los seres humanos somos parte de ese ciclo, sin embargo nos resistimos. Nos resistimos tanto que la vida se nos escapa entre el miedo a lo que vendrá y la fantasía incumplida de una felicidad que no llega. Es como si nuestra impaciencia y nuestra angustia nos impidiera danzar con la vida para aceptarla y vivirla con intensidad.

Las organizaciones y las personas pasamos muchos procesos de cambio y de desarrollo, yo los llamo procesos de transformación. Creo que todos nos damos cuenta que no somos los/as mismos/as y que la vida nos va cambiando, es evidente y necesario. El problema está en cómo afrontar los procesos de transformación, cómo hacer que sean parte de la vida y no traumas o conflictos.

¿Cómo hacer posible que los procesos de cambio sean menos traumáticos? ¿Cómo conseguir vivirlos con más armonía? ¿Cómo conseguir que la vida sea una sinfonía de cambio y transformación?

Si me miro a mí mismo y a mis propios cambios que han sido fructíferos, veo que está sinfonía tiene tres movimientos. Dos de ellos dependen de nosotros y un tercero creo que no.

El primer movimiento es «dejar ir» y depende de nosotros. Me refiero a desprendernos, despedirnos, aceptar, soltar lo que ya no es para nosotros. Y este movimiento de dejar ir tiene que estar lleno de compasión. Pondré algunos ejemplos:

Deberíamos dejar ir nuestros apegos a cosas y personas que fueron significativas para mí pero ya ha llegado el tiempo de acabar porque nos retienen y nos impiden crecer.

Deberíamos dejar ir modelos organizativos, valores caducados, proyectos y logros ya conseguidos…

Deberíamos dejar ir a los hijos/as, a las personas que ayudamos, a los signos y recuerdos que ya han pasado…

El movimiento de «dejar ir» es un movimiento que tiene que estar lleno de amor hacia lo que fue como quien suelta un globo para que vuele. Es un movimiento de reconciliación con el pasado. Si el movimiento es de ruptura o de resistencia o de apego o de violencia incluso… entonces se produce el conflicto, la ruptura traumática.

El segundo movimiento es el «dejar nacer» y también depende de nosotros quiero decir abrirnos a lo nuevo, experimentar con curiosidad lo que está naciendo, escucharlo, sentirlo, seguir la intuición de lo que está viniendo. Por ejemplo: no resistirme a lo que toca a las nuevas generaciones sin perpetuarme en mis cargos y posición, dejar nacer las nuevas etapas de la vida: hay un momento en la vida en que hay que dar paso a la calma frente a la acción, el consejo frente a la directriz, la cercanía frente a la presencia constante, el sostener frente al empujar…

Este movimiento también tiene que ser armónico para que se dé la transformación sin conflicto. También tiene que estar lleno de curiosidad y de amor por lo nuevo. Para que sea real requiere que profundicemos en nuestro interior para ver qué es lo que tiene que nacer. Estos procesos se encallan cuando corremos demasiado, queremos experimentar todo y todo ya, cuando nos movemos por modas y libros de autoayuda sin mirarnos a nosotros/as mismos/as… Si no le damos espacio no se producirá la transformación sino que se producirá un aparente cambio que no durará mucho y volveremos al punto anterior.

Y yo creo que hay un tercer movimiento que depende menos de nosotros: «dejarse hacer». Se produce entre los dos movimientos anteriores. Entre «el dejar ir» y el «dejar nacer» hay un momento en que todo se suspende y experimentamos el punto ciego del cambio como diría la teoria U. Si estamos abiertos y hacemos profundamente los dos movimientos anteriores, seremos conscientes que la transformaciones profundas no se producen por nuestras fuerzas, nuestros intentos, nuestros esfuerzos… sino que nos son dadas. Quizás hayáis experimentado alguna vez esto. Es como si hiciéramos «click» y en un segundo sintiéramos que la transformación se da, que eso que habíamos estado intentando se produce en un instante y pasamos a un nuevo nivel de consciencia. Yo creo que esto se nos da, los creyentes le llamamos Gracia, pero los no creyentes lo pueden llamar Energía, Naturaleza, Ser… da igual cómo lo llamemos. En estos momentos solo queda «dejarse hacer»… Más que un movimiento es mejor hablar de pasividad, de contemplación. En este momento entra en la parte espiritual que todos somos.

Este fin de semana un amigo me decía que se siente como una serpiente mudando de piel ¡Qué bonita imagen que la naturaleza nos da para expresar lo que yo he querido contar aquí!

Estamos empezando la Semana Santa, un buen momento para contemplar la muerte y la vida.

Descansad estos días de vacaciones y seguimos en los comentarios.

5 respuestas a «Dejar ir, dejar nacer, dejarse hacer…»

  1. Avatar de Roberto
    Roberto

    Brillante, Juan. Gracias.

  2. Avatar de Juan

    Gracias a ti. Abrazo

  3. Avatar de Txemi
    Txemi

    Verdadero, bueno y bello.

  4. […] En las organizaciones pasa lo mismo, si queremos evolucionar tenemos que escucharnos y abrir nuevos espacios para ir transformando la organización y llevándola más allá. Normalmente en una organización empresarial se da mucho espacio a lo económico, a los objetivos, al trabajo, al número, a la estrategia, a la consecución de la misión… Y se da poco espacio al cuidado, a la confianza, al dialogo, a la desconexión, a la apertura, a la reflexión profunda, a la relación, a la vulnerabilidad… Y entonces nos ahogamos porque solo tenemos un solo punto de vista. Llevo tiempo reflexionando y compartiendo con personas con las que me encuentro sobre esto y siempre acabo preguntando ¿Qué es lo que está pidiendo espacio ahora en tu organización? Se trata de escucharlo colectivamente mediante el proceso que describí en otra entrada «dejar ir, dejar nacer, dejarse hacer». […]

  5. […] A les organitzacions passa el mateix, si volem evolucionar ens hem d’escoltar i obrir nous espais per anar transformant l’organització i portant-la més enllà. Normalment en una organització empresarial es dona molt espai a allò econòmic, als objectius, al treball, al número, a l’estratègia, a la consecució de la missió… I es dona poc espai a la cura, a la confiança, al diàleg, a la desconnexió, a l’obertura, a la reflexió profunda, a la relació, a la vulnerabilitat… I aleshores ens ofeguem perquè només tenim un sol punt de vista. Fa temps que reflexiono i comparteixo amb persones amb qui em trobo sobre això, i sempre acabo preguntant: Què és el que està demanant espai ara a la teva organització? Es tracta d’escoltar-ho col·lectivament mitjançant el procés que vaig descriure en una altra entrada “deixar anar, deixar néixer, deixar-se fer”. […]

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Comentarios

5 respuestas a «Dejar ir, dejar nacer, dejarse hacer…»

  1. Avatar de Roberto
    Roberto

    Brillante, Juan. Gracias.

  2. Avatar de Juan

    Gracias a ti. Abrazo

  3. Avatar de Txemi
    Txemi

    Verdadero, bueno y bello.

  4. […] En las organizaciones pasa lo mismo, si queremos evolucionar tenemos que escucharnos y abrir nuevos espacios para ir transformando la organización y llevándola más allá. Normalmente en una organización empresarial se da mucho espacio a lo económico, a los objetivos, al trabajo, al número, a la estrategia, a la consecución de la misión… Y se da poco espacio al cuidado, a la confianza, al dialogo, a la desconexión, a la apertura, a la reflexión profunda, a la relación, a la vulnerabilidad… Y entonces nos ahogamos porque solo tenemos un solo punto de vista. Llevo tiempo reflexionando y compartiendo con personas con las que me encuentro sobre esto y siempre acabo preguntando ¿Qué es lo que está pidiendo espacio ahora en tu organización? Se trata de escucharlo colectivamente mediante el proceso que describí en otra entrada «dejar ir, dejar nacer, dejarse hacer». […]

  5. […] A les organitzacions passa el mateix, si volem evolucionar ens hem d’escoltar i obrir nous espais per anar transformant l’organització i portant-la més enllà. Normalment en una organització empresarial es dona molt espai a allò econòmic, als objectius, al treball, al número, a l’estratègia, a la consecució de la missió… I es dona poc espai a la cura, a la confiança, al diàleg, a la desconnexió, a l’obertura, a la reflexió profunda, a la relació, a la vulnerabilitat… I aleshores ens ofeguem perquè només tenim un sol punt de vista. Fa temps que reflexiono i comparteixo amb persones amb qui em trobo sobre això, i sempre acabo preguntant: Què és el que està demanant espai ara a la teva organització? Es tracta d’escoltar-ho col·lectivament mitjançant el procés que vaig descriure en una altra entrada “deixar anar, deixar néixer, deixar-se fer”. […]

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