Categoría: Visión y estratégia

  • ¡Oh capitán, mi capitán!

    ¡Oh capitán, mi capitán!

    Creo que todos/as habremos visto alguna vez «el club de los poetas muertos», suele ser una película que siempre se pone en los videoforums de liderazgo. Seguramente la mayoría de nosotros/as, habremos conectado con el profesor que representa Robin Williams. Algunos/as habremos deseado ser como él, a otros/as nos hubiera gustado tener un profesor como él… No voy a referirme en esta entrada a cuales son las cualidades para liderar desde la confianza que tiene el profesor de la película, que son muchas (os invito a verla con esos ojos). Lo que quisiera reflexionar es sobre el deseo que nos despierta la película para parecernos a él, parecernos como líderes, como padres o madres, como educadores o educadoras, como seres humanos al fin y al cabo. Ese deseo que sentimos cuando vemos la película o cuando leemos un libro o conocemos a una persona que vive de esa manera. En ese deseo se reflejan anhelos profundos, se refleja la intuición de que ese modo de vivir es más valioso y más verdad, se experimenta conexión con lo que de fondo somos y nos gustaría ser, conectamos con esas ganas de poner la vida al servicio de una causa profunda, que nos dé sentido, que nos configure.

    El deseo que nos produce ver una película, leer un libro, conocer a una persona entregada… nos conecta con lo que nos da sentido, con los anhelos profundos que nos configuran.

    Yo creo que cuando se da esto, con esta película o con cualquier experiencia con la que conectamos, estamos siendo fieles a lo que verdaderamente somos y, por eso, se produce una alegría y conexión profundas.

    Lo que suele pasar es que una vez que sentimos esa conexión, volvemos a la vida cotidiana y nos alejamos o nos olvidamos. Me gustaría reflejar las razones que nos impiden seguir los deseos más profundos. Para que nadie se sienta presionado/a (nada más lejos de mi intención) me lo diré a mi mismo:

    • Puede nacer en mí el escéptico: «eso está muy bien para una película, pero la vida es otra realidad», este «diablillo escéptico» torpedea cualquier intento que tengo siquiera de darle una oportunidad a otra verdad y a otra vida. Mi pequeño escéptico suele estar lleno de miedo por cambiar, de desconfianza por lo ya vivido, incluso de falta de confianza en mí mismo. Todos estos pequeños diablillos me paralizan para vivir.
    • También me suele pasar el cansancio. No el cansancio puntual que es muy normal y ante el que hay que cuidarse. Estoy hablando del cansancio existencial: «tantas veces lo he intentado y tantas veces no ha servido de nada»… El cansancio eterno, pesado, denso que nos amarga la vida y agria nuestra mirada. Cuando llego aquí, estoy cerrado y detrás del cansancio seguramente se esconde la desesperanza y vivir la vida con desesperanza es una forma de ir muriéndome un poco ya en vida.
    • Otra cosa que me puede pasar es que tenga mucho apego a la norma. Voy a poner un ejemplo: un/a profesor/a está apegado a la norma cuando habiendo conectado con la película, se dice a si mismo/a «está muy bien, pero eso no ayuda a mis alumnos/as, lo que tienen que hacer es aprender, la vida a la que se enfrentan es muy dura por lo que yo me debo centrar en exigirles, conseguir que aprendan la materia, superen las pruebas etc. eso es lo que me piden» No digo que esto no sea verdad, pero no es toda la verdad. Si me quedo solo en esto, estaré apegado a la norma, no daré oportunidad a desplegar otras facetas mías muy vocacionales y no abriré posibilidades a las personas que educo. En la película, el profesor está situado en una rígida institución muy apegada a la norma y a la tradición (otra norma) pero él va más allá para centrarse en la persona, en el potencial de cada una de las personas.
    • También pasa que me cuesta salir de mi mismo, en sus multiples maneras: mi tiempo, mi imagen, mi comodidad, mi familia, mi entorno, mi futuro, mi pasado… Cuando el YO ocupa tanto espacio nos impide vivir de verdad. Es más, tantas veces he experimentado que salir de mí mismo me hace más feliz, no desde el «tengo que», desde «el debería» (que son otras formas de mirarme solo a mí) sino como experiencia de apertura vital.
    • También se puede esconder mi miedo. El miedo imaginario o el miedo real. Puede tener distintas formas: el miedo de salirse de lo que todos piensan, el miedo a las consecuencias (ya digo reales o imaginarias)… Tantos miedos que me paralizan.

    Yo tengo una amiga, que vive en Madrid (ahora se ha ido a la sierra), que durante un tiempo en su vida sintió esta conexión, se escuchó a sí misma y ahora, su vida entera, está dedicada a perseguir sus sueños, a hacer verdad la conexión que sintió. Con mucho esfuerzo, porque este no es un camino fácil, pero con un horizonte abierto y amplio que se refleja en sus ojos y que le permite ser ella misma, la mejor versión de ella misma.

    Escribiendo esta entrada mi anhelo, es que volvierais a conectar con ese deseo, con esa conexión para dar la oportunidad, a partir de mañana, de que en vuestras relaciones como líderes, educadores, padres, madres… vivierais desde ahí para hacer la vida mejor a los que nos rodean. Ser como el profesor de la película es poner a la otra persona en el centro para salir de nosotros/as mismos y estamos hechos de esa materia a pesar de los «diablillos» que nos tientan cada día. Así un día quizás podrán decir de nosotros, de nosotras: «¡Oh, capitán, mi capitán!«, o no, pero da igual, porque no lo hacemos por eso.

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    2 respuestas a «¡Oh capitán, mi capitán!»

    1. Avatar de Txemi
      Txemi

      Gracias, Juan. Si bien lo primero que nos cautiva en la película es el talante y la pasión educativa del profesor protagonista, también es verdad que la película no esconde el alto precio que a veces hay que pagar pagar en la conquista de la propia autonomía: el saludo «liberado» de los alumnos al profesor al final de la película se apoya sobre una reciente tragedia. Sin hacer spoiler, quizá uno de los valores de la película es precisamente su honestidad: no construye una trama facilona sobre el tránsito a la madurez de la mano de un buen maestro y guía, sino que muestra la ambivalencia de lo humano, en que a menudo el despertar se entrevera con la crisis, el crecimiento con el desgarro, la conquista con la tragedia…

      1. Avatar de Juan

        Gracias Txemi, gran análisis de la película, estoy muy de acuerdo. Un abrazo grande

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  • Preguntas poderosas.

    Preguntas poderosas.

    diario guiado
    Photo by Aaron Burden on Unsplash

    Una forma de estar en la vida muy interesante es preguntarse. Preguntarse por todo, abre la curiosidad, hace que la realidad nos interpele, nos abre puertas al aprendizaje y a la novedad que trae el vivir y, si la pregunta nos afecta interiormente, nos descubrimos y crecemos como seres humanos.

    Otto Scharmer, ya os he hablado de él en otras entradas, es el precursor de la teoría U que propone cambios sociales y personales para abrirse a un nuevo futuro más abierto y conectado. Está creando procesos humanos más sociales, ecológicos y conexiones nuevas (presencing.org). Otto, propone una herramienta para abrirnos al futuro, que creo que puede ayudar. No se trata de abrirnos al mundo desde los datos y la mente a través de la indagación sino que propone abrirnos a los otros/as mediante la apertura del corazón y también abrirnos al futuro colectivo a través de la apertura de la voluntad que vence el miedo a cambiar o el miedo a lo desconocido.

    Las preguntas poderosas nos abren más allá de nuestras respuestas habituales, de nuestros marcos de referencia y nos adentran en un futuro nuevo lleno de potencial.

    La herramienta que propone es el diario guiado. La herramienta consiste en coger un cuaderno sin reflexionar, sin poner atención en las ideas, sin tener ni idea en qué voy a responder, empezar a escribir lo que va emergiendo, no se trata de ir a la mente sino dejar que el bolígrafo tenga vida propia y escriba lo que nos va saliendo. Seguramente podrán parecer ideas deslavazadas pero, poco a poco, saldrá algo desde nuestro interior y nos dará claves sobre nosotros y nuestras organizaciones. Puede hacerse como una práctica cotidiana, en la que cada día escribamos lo que nos sale para ver las claves profundas de lo que estamos viviendo o puede ser una práctica más dirigida, es decir, a partir de preguntas que nos abren a nuestro interior, a la visión de los otros y a la contemplación de lo que vivimos para abrirnos a un futuro nuevo que es nuestra mayor posibilidad.

    Para esto, establece una serie de preguntas que podríamos llamar poderosas, es decir preguntas que nos abren más allá de nuestras respuestas habituales, de nuestros marcos de referencia y nos adentran en un futuro nuevo lleno de potencial. La pregunta es una herramienta preciosa para el liderazgo, para sacar lo mejor de las personas pero también de nosotros mismos. Las preguntas tienen que ser abiertas, buscan la mejor posibilidad, abren a la realidad y también profundizan en ella.

    Os propongo hacer este ejercicio del diario guiado, algunas preguntas las cojo de Otto Scharmer y otras las propongo yo de acuerdo a lo que a mi me ha ayudado.. ¿Vamos allá?

    Coge un cuaderno y un bolígrafo. Detente un momento y respira, relájate. Prepararte para que el bolígrafo escriba solo sin que nuestra mente lo guíe. Y responde a las siguientes preguntas, dedica 5 minutos más o menos a cada pregunta:

    1. ¿Dónde experimentas que el mundo se está muriendo?
    2. ¿En los últimos meses cuales han sido los momentos que has vivido de mayor apertura, mayor conexión, mayor alegría…?
    3. ¿En los últimos meses cuáles han sido los momentos de mayor apertura, conexión, comunicación profunda que se han dado en tu equipo de trabajo?
    4. ¿Qué sientes que se está muriendo en tu vida?
    5. ¿Qué experimentas que se está abriendo en tu vida como futuro y posibilidad?

    Relee lo que has escrito y recoge las claves que observas, lo que te resuena (resonar es aquello que nos queda grabado pero no desde la mente sino desde un lugar más profundo).

    Seguro que descubres mucho de ti mismo, de ti misma y encuentras claves que no conocías que pueden ayudarte a vivir.

    Os animo, como dice una amiga mía, a «vivir con preguntas,» una buena forma de vivir.

    En los comentarios podemos poner preguntas poderosas para que nos ayuden a todos/as

  • ¿Urgente o importante?

    ¿Urgente o importante?

    Photo by Ricardo Arce on Unsplash

    Desde hace muchos años se habla de la distinción entre urgente e importante. El libro «Siete hábitos de la gente altamente efectiva» de Stephen Covey desarrolla la teoría de los cuadrantes en la que se clasifica las tareas pendientes en urgentes o importantes (https://lamenteesmaravillosa.com/los-4-cuadrantes-de-stephen-covey-para-gestionar-el-tiempo/). El análisis está bien y ayuda en nuestra gestión del tiempo. Sin embargo, yo siempre he pensado que faltaba lo más importante (valga la redundancia): saber qué es «lo importante». Para poder situarnos en la realidad tendremos que saber qué es lo importante. Me gustaría que os sentarais unos minutos, os pusierais una música tranquila, os relajarais y después respondierais a esta pregunta: ¿Qué es lo importante en mi vida? ¿Qué es lo importante en mi organización?

    Puede haber muchas respuestas o quizás no sepamos responder bien a esta pregunta. Es un buen ejercicio porque nos ayuda a tomar conciencia y, si lo hacemos bien, nos ayudará a simplificar la vida.

    Lo importante es aquello que queremos ser y que a la vez nos fundamenta.

    Desde mi punto de vista, solo desde mi perspectiva, en una organización lo importante es aquello que queremos ser y que a la vez nos fundamenta. El propósito y la fuente de los que ya hablé en otra entrada (ver aquí). Una organización debería formular ese propósito que nos une con lo que somos y nos lanza hacia lo que queremos hacer. Entonces, si el propósito es lo importante, tenemos establecido el criterio de discernimiento para poder estar en la realidad y tomar decisiones sobre lo que hacemos y, muy importante, sobre lo que dejamos.

    Voy a poner algunos ejemplos:

    • Imaginemos que una organización tiene como propósito: «mejorar la salud de los ciudadanos», entonces la pregunta que tiene que hacerse en cada caso, en cada decisión es si esto que vamos a hacer o decidir contribuye a la mejora de la salud de los ciudadanos. La mirada tendrá que ser de mucha sinceridad porque solemos autoengañarnos mucho. Podemos decir: «bueno esto en concreto no ayuda directamente pero es una base necesaria para…». No digo que esto no sea necesario, pero si el 90% de las veces es una respuesta de este tipo, es señal de que la organización está descentrada y deberemos hacer un ejercicio de humildad para reconocerlo y un ejercicio de recentramiento para eliminar muchas cosas y excusas que nos descentran.
    • Una organización que está centrada en lo urgente es una organización «pollo sin cabeza» que está dando vueltas sobre si misma, sin sensación de avance, con sensación de cansancio, donde la energía se pierde y las personas tienen sentimientos de pérdida de energía en forma de cansancio o ansiedad o tristeza…
    • Una organización que está en lo importante, sabe dejar de hacer cosas que no contribuyen. A veces las organizaciones, no saben dejar cosas que no aportan nada a lo que quieren ser. Por ejemplo, un colegio puede creer que lo importante es «la educación en valores de los chicos/as» (este es el propósito que se han dado) y sin embargo puede estar todo el rato centrada en los turnos de los profesores, en el reparto de las clases, en los horarios etc. En este caso, tendrá que hacer una reflexión y dejar esto que la urgencia les impone para trabajar en cosas más centradas en lo importante. Una forma de dejar este tema sería delegarlo en una persona y que ella se ocupe completamente sin que toda la organización o el equipo directivo tenga que estar ocupándose de esto y darle a esa persona plena responsabilidad sobre esto.
    • En mi vida, he visto muchos/as lideres que no se centraban en lo importante, la mayor parte de las veces porque les incomoda, porque lo ven difícil o porque supone conflicto. Hay líderes que se pasan la vida en el ordenador para no tener que estar con las personas. Lo importante para un líder siempre serán las personas de su equipo porque ese es su función primordial. Entiendo que es cansado pero esa es nuestra labor fundamental.
    • La sensación de urgencia es como una droga para algunas personas. Todos/as conocemos personas que están todo el día viviendo en lo urgente: todo el día al teléfono, contestando mails, convocando reuniones a todas horas etc. Estas personas piensan que si están llenas de tareas son útiles, se sienten útiles así. Sin embargo, generan ansiedad a su alrededor y, si preguntamos a las personas que dirigen, nos dirán que no tienen sensación de avance. Cuando una persona está en lo importante hay una sensación de calma, de serenidad alrededor. Trabajar en lo importante es trabajar en el futuro y esto supone procesos lentos de cambio, lentos peros seguros. No hay una sensación de prisa.
    • Para poder estar centrados/as en lo importante es muy necesario que nos cuidemos. Esto es parte de lo importante. Covey en su libro lo llama «afilar la sierra». Es decir, tenemos que tener ratos para nosotros/as mismos/as, para descansar porque solo así podremos volver a trabajar con una energía positiva.

    He hablado mucho desde las organizaciones pero todos estos ejemplos sirven para nuestras vidas. Creo que centrarnos en lo importante es la mejor forma de vivir. Podríamos mirar nuestra vida y ver cuantas cosas hacemos porque nos dicen, porque nos arrastran las circunstancias, la responsabilidades mal entendidas etc. Sería un buen momento para que cogieras una hoja en blanco e hicieras una raya en la mitad. Titulas la hoja: «lo importante para mi es… » (escribes cuál sería tu propósito vital). En la columna de la izquierda pones las actividades de tu vida que están centradas en lo importante y en la columna de la derecha pones las actividades que no están centradas, les llamaremos urgentes. Con las actividades urgentes tendrás que pensar cómo las eliminas o como las minimizas. Seguro que te ayuda a simplificar y centrar tu vida.

    Una reflexión final, una experiencia que tenemos todos/as es que cuando se nos muere alguien cercano, cuando tenemos una enfermedad difícil, cuando tocamos nuestros límites somos muy conscientes de lo importante. Y lo expresamos así: «me doy cuenta de que lo importante es…» . Volver a esos momentos, a esas intuiciones profundas una y otra vez en nuestra vida nos ayuda a estar centrados/as, volcados en lo esencial.

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  • Cuidar, cuidarnos.

    Cuidar, cuidarnos.

    hands people friends communication
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    Permitidme esta semana que esta entrada sea más personal, es lo que siento en este momento y ocupa mucho lugar en mi cabeza. El pasado miércoles murió un buen amigo, era de mi edad y era director general como yo. Tenía una dilatada carrera llena de «éxitos». Era una persona buena y entregada a su trabajo, quizás demasiado. Como los dos compartíamos la misma responsabilidad, casi siempre nuestras conversaciones se centraban en nuestras empresas y proyectos; pero, aunque él era reservado, de vez en cuando hablábamos del peso de la responsabilidad, de la carga de seguir creciendo, de la presión que las empresas ejercían en nosotros y de nuestra preocupación para que esta presión no la trasladáramos a los equipos que dirigíamos y a nuestras familias y vida personal.

    Mi amigo estaba muy preocupado desde hace unos años por la sostenibilidad y la diversidad en las empresas. Compartía con ojos ilusionados su visión de que las empresas fuéramos más comprometidas y un modelo social para que el mundo fuera más habitable.

    Poner a las personas en el centro, es poner en el centro el CUIDADO, cuidar a las personas por encima de todo.

    Estos días me ha venido mucho a la cabeza esto que hablábamos y que él soñaba. ¿Qué es la sostenibilidad para un modelo de empresa centrado en las personas? Ahí va mi visión para quien le pueda ayudar, como siempre es mi forma de ver las cosas basada en mi experiencia y nadie tiene por qué compartirla.

    • El modelo de crecimiento continuo va a agotar el planeta pero ya está afectando a la salud de las personas: el modelo de creer que cada año tiene que ser mejor que el año anterior, que todo tiene que crecer, el modelo basado en objetivos crecientes es agotador. Esto está afectando a las personas en las organizaciones y no sabemos cómo pararlo. La sociedad consumista es la que sostiene este modelo y a esos contribuimos todos/as.
    • Competir es una mala palabra: hablamos de la competencia continuamente, de rankings, de liderazgos etc. Esto también nos hace daño, porque es centrarnos en la comparación y centrarnos en lo que nos falta y no en lo que podemos desplegar y potenciar. Imaginaros que estuviéramos hablando así a nuestros hijos: «no eres el líder de la clase», «Juanito te saca tres puntos en las notas este mes, algo tendrás que hacer para cogerle».
    • El modelo de liderazgo basado en la exigencia y el control impacta en las personas. Hemos creído que liderar es exigir. Aunque los modelos de liderazgo estén evolucionando, sutilmente siguen basados en la exigencia y eso genera tensión. Una persona que trabaja conmigo y que es muy sabia me decía: «la exigencia se tiene que caer». ¿Y si se cae la exigencia que queda? El amor es la respuesta. Vamos a mirarlo como padres; tenemos que tener mucho cuidado con la exigencia a nuestros hijos/as. Algunos ejemplos de cómo nuestro modelo educativo está basado en la exigencia: proyectar lo que deben ser, que elijan la carrera que tiene más salidas, la consabida frase que odio de algún profesor: «tu hijo puede dar más», profesores/as que suspenden con 4,75 para «que se esfuerce más», el propio modelo educativo basado en las notas etc. Esto no quiere ser ingenuo, un liderazgo basado en el amor pone límites, porque poner límites es un acto de amor. Pero poner límites no es exigir. Exigir puede llevar al «nunca es suficiente».
    • El modelo social de «éxito» se tiene que caer pero de verdad. No nos lo acabamos de creer pero en el inconsciente ¿a quiénes admiramos? ¿Qué deseamos para nuestros hijos e hijas?

    Podéis pensar que es una utopía, lo sé. Sin embargo, yo no creo en la utopía y sí en la esperanza de levantarnos cada día para hacer posible eso en lo que creemos. Si queremos unas organizaciones en las que las personas tienen que estar en el centro, tendremos que poner en el centro de todo el Cuidado, el cuidar a las personas por encima de todo, por encima incluso de lo que las organizaciones pretendemos y no ponerlo en un modelo que exige, porque afecta a nuestra salud física y mental.

    Para acabar, quiero hablaros de Paloma. La mujer de mi amigo, una mujer fuerte, valiente y delicada, llena de luz. Ayer nos hablaba, en el funeral, de sostenibilidad, el sueño de su marido y en lo que ella está comprometida. No hay mejor forma de hablar del amor, que compartir los sueños por un mundo mejor. Toda mi admiración y cariño. Cuídate Paloma.

  • El propósito y la fuente.

    El propósito y la fuente.

    Nacedero del Urederra (Navarra) foto Gobierno de Navarra

    Actualmente se está hablando mucho del propósito en las organizaciones, es como si, de pronto, descubriéramos que existe algo más que los objetivos, que los proyectos, que las ideas, que los números, que los planes… Algo que nos une mucho más allá.

    Es interesante esta moda, porque pone en evidencia algo que siempre ha estado ahí y que ahora se descubre como nuevo. Que esto resulte una novedad en cierta manera me sorprende. Por fin nos damos cuenta que lo que verdaderamente produce unión, motivación y nos lleva más allá, es eso que nos une profundamente. Unos lo llaman propósito, otros visión, otros ideal etc. Nos estamos refiriendo a aquel fundamento por el que la persona o el grupo humano se une para llevar a cabo una misión en el mundo que contribuya a hacerlo mejor.

    El propósito nace de la fuente y es el fundamento por el que la persona o el grupo humano se une para llevar a cabo una misión en el mundo que contribuya a hacerlo mejor.

    Desde mi experiencia, las características que tiene que tener el propósito para que sea verdadero motor de una organización son :

    • Tiene que tener un componente ético: contribuir a crear un mundo mejor.
    • Tiene que lanzarnos al futuro y seguramente, tiene mucho de utopía.
    • Tiene que ser verdad: es decir tiene que ser real, vivido, compartido por tod@s.
    • Una paradoja: estaba al principio, evoluciona y cambia pero permanece.

    El propósito nace y se identifica con lo que yo llamo la fuente. La fuente es el sentido primero, primigenio por el que nació una organización y que supone un ideal compartido desde su origen. Pondré algún ejemplo:

    Una organización religiosa, una ONG…, nacen con un carisma, un ideal, un fundamento que muchas veces fue inspirado por su fundador/a. Este origen primigenio, es fuente desde la que bebemos, la que nos inspira, la que nos da sentido y, se convierte, además en el propósito de futuro.

    Otros ejemplos: un país, un empresa, un colegio, incluso una famila nace por esa inspiración primera, la fuente, que es la que crearon sus fundadores y que poco a poco ha ido configurando al grupo.

    Lo concreto un poco más para que se entienda. Por ejemplo, un hospital nació con el propósito de «curar» y los que lo crearon así lo tuvieron claro. Aunque el hospital evolucione o se especialice ese propósito primero (curar) sigue siendo lo que configura a las personas que trabajan en él y además las lanza al futuro (evoluciona pero permanece).

    CÓMO TRABAJAR EL PROPÓSITO Y LA FUENTE.

    • Un error que se comente actualmente, desde mi punto de vista, es querer crear el propósito de nuevo de una organización mediante procesos bienintencionados a través de la reflexión de todos. El propósito ya estaba en la organización, está en la fuente. Por eso no se trata de encontrar el propósito sino de redescubrirlo o evidenciarlo e, incluso, actualizarlo pero no crearlo de nuevo. Si esto no se hace así y el nuevo propósito no está unido a la fuente, se producirá una enorme distorsión y no unirá a la organización. Especialmente a las personas más antiguas y que, probablemente, viven más la fuente originaria.
    • Es importante que el propósito o la fuente se formulen de forma sencilla (por ejemplo: curar, enseñar humanamente, contribuir al conocimiento etc) porque responderán mejor a la intuición primera que quizá no fue formulada explícitamente, más bien tomó forma de intuición.
    • Tenemos que tener cuidado con distorsiones que se producen por no tener claro el propósito de una organización. Pondré un ejemplo con el que en ocasiones me he encontrado: una institución religiosa, desde su fundación, podría concretar su ideal en evangelizar mediante la enseñanza. La forma en que se concreta el ideal es en la enseñanza a través de un colegio. A veces ocurre, que otros objetivos (por ejemplo: la pastoral extraescolar o la clase de religión) se imponen por encima de los objetivos del colegio en sí mismos. Esto produce distorsiones porque lo que se quiso crear es un colegio de enseñanza para evangelizar y esto es lo que debe primar. No debe haber mala conciencia porque un colegio solo enseñe, es más, en la enseñanza cotidiana está la principal misión para vivir el propósito. Las actividades extraescolares o la clase de religión deben estar al mismo nivel que el resto de clases ya que todas tienen el objetivo de responder al propósito. No pueden convertirse en el objetivo fundamental. A veces ocurre.
    • El propósito no es una cosa abstracta. En la medida que es real y que configura a una organización es muy concreto. Lo que ocurre a menudo, es que lo tenemos relegado a los cuadros en las paredes o a documentos olvidados. Es muy concreto, si continuamente nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Esto que estamos haciendo responde al propósito? ¿De qué manera?

    Liderar desde la confianza nos lleva continuamente a preguntarnos por el propósito porque creer en las personas es conseguir que puedan vivir su propósito personal en una organización, esto hace que las personas encuentren sentido a su labor. Una constante del líder será recordar, discernir, ayudar a concretar el propósito en la vida cotidiana de su equipo. Una organización «cargada de futuro», parafraseando a Gabriel Celaya, es una organización que se nutre de la fuente y se lanza a la utopía del propósito.

    Podemos seguir dialogando en los comentarios.

    2 respuestas a «El propósito y la fuente.»

    1. Avatar de Txemi
      Txemi

      Da mucho que pensar. Gracias.

    2. […] ser y que a la vez nos fundamenta. El propósito y la fuente de los que ya hablé en otra entrada (ver aquí). Una organización debería formular ese propósito que nos une con lo que somos y nos lanza hacia lo […]

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  • El futuro emergente

    El futuro emergente

    Otto Scharmer en su libro “Teoría U” se pregunta: «¿No existe ninguna manera de romper los patrones del pasado y sintonizar con nuestra mejor posibilidad futura, y empezar a funcionar desde ese lugar?» Todo su libro trata de responder a esta pregunta y nos ha regalado su Teoría para intentar conectar con lo que él llama “el futuro emergente”.

    Seguramente leer el libro, aunque es complejo, aclarará muchas más cosas que yo. Sin embargo, no me resisto a escribir, desde mi experiencia, qué significa en la práctica conectar con el futuro emergente y transformar desde ahí, espero que Otto me perdone.

    ¿No existe ninguna manera de romper los patrones del pasado y sintonizar con nuestra mejor posibilidad futura, y empezar a funcionar desde ese lugar?

    Otto Scharmer

    El proceso del futuro emergente.

    Lo que voy a explicar se puede aplicar en muchas situaciones: en pequeños negocios que se sienten estancados por la crisis actual, en organizaciones grandes que se sienten atascadas o pesadas, e, incluso, en personas individuales para abrirnos a un futuro nuevo para nuestras vidas. Para explicarlo he elegido un ejemplo actual que se produce en distintas organizaciones religiosas y que he venido hablando con distintos responsables de las mismas pero podría ser cualquier otro. Lo trataré de explicar a modo de proceso:

    • Problema o amenaza: muchas de estas instituciones, sobre todo en occidente, tienen un problema de falta de vocaciones y, como consecuencia, un problema organizacional de envejecimiento y, por tanto, de incertidumbre frente al futuro.
    • Enfrentamiento del problema desde los patrones antiguos: lo normal es seguir gestionando este problema desde los movimientos que la organización ha venido haciendo durante años, algunas de ellas durante siglos.  En este enfoque, desde los patrones del pasado, probablemente las cosas se atascarán, no se verán maneras de avanzar, de atender todos los proyectos que tienen, se enroscarán en mantener un modelo que ya no va a volver y que tiene que evolucionar, se resistirán a cambiar los esquemas que hasta ahora han venido funcionando, probablemente el grupo sentirá una sensación de desasosiego o de desorientación etc. La sensación predominante será la de estar en un círculo vicioso del que no se puede salir por más que se intentan con nuevas propuestas. Estas propuestas parecen nuevas, pero, al final, no resuelven el problema porque se plantean sobre la base de los esquemas antiguos que tienen que evolucionar.
    • ¿Cómo romper el pasado para abrirse a un nuevo futuro?: normalmente cuando el grupo o sus responsables llegan a un lugar de atascamiento (chocamos con nuestro «punto ciego» según Scharmer). En ese momento puede producirse un proceso de comunicación nuevo, desde otro lugar que puede ser la puerta para abrir el futuro. Muchas veces, desde una pregunta que se hace desde otro sitio, desde dentro, quizás en un momento de atasco o desesperación. Nace una pregunta verdadera que conecta con la fibra sensible de lo que el grupo está viviendo. Algunos ejemplos de preguntas que pueden darse:
      • ¿Qué nos pasa?
      • ¿De qué tenemos miedo?
      • ¿Qué nos espera?
      • Estamos atascados/as ¿Cómo podemos avanzar?
      • …
    • Un proceso de comunicación nuevo: desde esa pregunta se puede abrir un diálogo nuevo, una comunicación más abierta que hace que el grupo rompa sus esquemas habituales. Otto Scharmer, explica que se produce una comunicación nueva que tiene tres elementos:
      • Una mente abierta: lo racional se abre para explorar más posibilidades, es como si el campo de visión se hiciera más abierto. Como si el problema ya no fuera problema sino posibilidad.
      • Un corazón abierto: la empatía, la conexión con los sentimientos de pérdida, de miedo, de ansiedad se abren paso. Se recoge el pasado de la institución y se reconoce, se le da su lugar pero también conectamos con el «dejarlo ir» para evolucionar.
      • Una voluntad abierta: se empieza a generar una nueva energía que nos mueve hacia adelante, el grupo empieza a dejar atrás la parálisis y empieza a ver un nuevo camino.
    • Una palabra para el futuro: cuando el nuevo diálogo o diálogos (pueden ser varios) culminan, todos/as lo sentimos, a veces pasa que surge una palabra o una imagen que resuena a todo el grupo y que nos abre al futuro. Yo la llamo «palabra futuro». En el ejemplo que nos ocupa podría pasar que, después del diálogo abierto, aparecieran palabras como:
      • «Compartir»: esta palabra puede abrir espacios nuevos, ya no se trata de hacer o de incorporar o de cargar, se trata de compartir con otros (laicos, otras instituciones, entre provincias o equipos…) y ese compartir tendrá un signo nuevo y lo notaremos porque no es una idea, porque nos descansa, porque nos llena de ilusión y posibilidad y esa palabra será configuradora de futuro.
      • Otra palabra que puede surgir en este caso es «acompañar» ya no se trata de dirigir, de marcar, de impulsar, de decidir. Acompañar para el grupo puede ser inspirar a otros, estar con otros/as y no hacer, dejar estructuras en otros/as para pasar a un plano más ligero para animar o para impulsar junto a…
      • Otra palabras que pueden estar llenas de sentido pueden ser «cuidar» o «relevo» o, incluso, «dejar ir»…
      • Pueden surgir innumerables palabras o imágenes pero si el proceso ha sido bueno la «palabra futuro» será acogida por todas/os y sobre todo nos impulsará hacia delante. Es decir, a partir de ese día esa palabra poco a poco irá tiñendo la institución. Primero, en pequeñas cosas (prototipos dice Scharmer) y luego en un modo de estar y de ser que integra el pasado pero que todas/os sentimos que es un modo nuevo.

    La condición para que ocurra, es crear contextos de confianza para que se dé el diálogo abierto, un diálogo que se abra a nuestra interioridad, un diálogo que integre a todas/os y todas las dimensiones del nuestro ser. De cómo crear esos contextos hablaré en otra entrada.

    Como siempre me encantaría que compartiéramos todos/as en los comentarios.

    5 respuestas a «El futuro emergente»

    1. Avatar de Txemi
      Txemi

      Muchas gracias. Me ha hecho pensar, en cuanto integrante de una organización religiosa que está en un proceso como el que describes. Apertura de mente, de corazón, de voluntad… no parecen actitudes ajenas a lo sapiencial. Tomo nota. Un saludo.

      1. Avatar de Juan

        Claro, está en la Sabiduría!!! Gracias a ti por compartir. Abrazo.

    2. […] otra entrada hablé del proceso para conectar con el futuro emergente (enlace), y quedé en hablaros de cómo generar los contextos para que el diálogo abierto se produzca, […]

    3. Avatar de Paloma
      Paloma

      Quiero hacer referencia al punto ciego, el punto de quiebre. La «noche oscura» que nos permitirá salir de otra manera si lo vivimos desde la CONFIANZA y no desde la desesperación y el pesimismo.
      Para ello necesitamos: !creernos que estas aperturas (voluntad, corazón y mente) son posibles en lo cotidiano! y sin duda, un blog como este.

      !Gracias Juan!

      1. Avatar de Juan

        Gracias a ti Paloma, el punto de quiebre es ahí donde está el secreto, sabemos que no depende de nosotros/as pero solo podemos poner la Confianza, como dices, y la Esperanza para esperar que se dé. Me encanta tu visión.

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