
Desde hace muchos años se habla de la distinción entre urgente e importante. El libro «Siete hábitos de la gente altamente efectiva» de Stephen Covey desarrolla la teoría de los cuadrantes en la que se clasifica las tareas pendientes en urgentes o importantes (https://lamenteesmaravillosa.com/los-4-cuadrantes-de-stephen-covey-para-gestionar-el-tiempo/). El análisis está bien y ayuda en nuestra gestión del tiempo. Sin embargo, yo siempre he pensado que faltaba lo más importante (valga la redundancia): saber qué es «lo importante». Para poder situarnos en la realidad tendremos que saber qué es lo importante. Me gustaría que os sentarais unos minutos, os pusierais una música tranquila, os relajarais y después respondierais a esta pregunta: ¿Qué es lo importante en mi vida? ¿Qué es lo importante en mi organización?
Puede haber muchas respuestas o quizás no sepamos responder bien a esta pregunta. Es un buen ejercicio porque nos ayuda a tomar conciencia y, si lo hacemos bien, nos ayudará a simplificar la vida.
Lo importante es aquello que queremos ser y que a la vez nos fundamenta.
Desde mi punto de vista, solo desde mi perspectiva, en una organización lo importante es aquello que queremos ser y que a la vez nos fundamenta. El propósito y la fuente de los que ya hablé en otra entrada (ver aquí). Una organización debería formular ese propósito que nos une con lo que somos y nos lanza hacia lo que queremos hacer. Entonces, si el propósito es lo importante, tenemos establecido el criterio de discernimiento para poder estar en la realidad y tomar decisiones sobre lo que hacemos y, muy importante, sobre lo que dejamos.
Voy a poner algunos ejemplos:
- Imaginemos que una organización tiene como propósito: «mejorar la salud de los ciudadanos», entonces la pregunta que tiene que hacerse en cada caso, en cada decisión es si esto que vamos a hacer o decidir contribuye a la mejora de la salud de los ciudadanos. La mirada tendrá que ser de mucha sinceridad porque solemos autoengañarnos mucho. Podemos decir: «bueno esto en concreto no ayuda directamente pero es una base necesaria para…». No digo que esto no sea necesario, pero si el 90% de las veces es una respuesta de este tipo, es señal de que la organización está descentrada y deberemos hacer un ejercicio de humildad para reconocerlo y un ejercicio de recentramiento para eliminar muchas cosas y excusas que nos descentran.
- Una organización que está centrada en lo urgente es una organización «pollo sin cabeza» que está dando vueltas sobre si misma, sin sensación de avance, con sensación de cansancio, donde la energía se pierde y las personas tienen sentimientos de pérdida de energía en forma de cansancio o ansiedad o tristeza…
- Una organización que está en lo importante, sabe dejar de hacer cosas que no contribuyen. A veces las organizaciones, no saben dejar cosas que no aportan nada a lo que quieren ser. Por ejemplo, un colegio puede creer que lo importante es «la educación en valores de los chicos/as» (este es el propósito que se han dado) y sin embargo puede estar todo el rato centrada en los turnos de los profesores, en el reparto de las clases, en los horarios etc. En este caso, tendrá que hacer una reflexión y dejar esto que la urgencia les impone para trabajar en cosas más centradas en lo importante. Una forma de dejar este tema sería delegarlo en una persona y que ella se ocupe completamente sin que toda la organización o el equipo directivo tenga que estar ocupándose de esto y darle a esa persona plena responsabilidad sobre esto.
- En mi vida, he visto muchos/as lideres que no se centraban en lo importante, la mayor parte de las veces porque les incomoda, porque lo ven difícil o porque supone conflicto. Hay líderes que se pasan la vida en el ordenador para no tener que estar con las personas. Lo importante para un líder siempre serán las personas de su equipo porque ese es su función primordial. Entiendo que es cansado pero esa es nuestra labor fundamental.
- La sensación de urgencia es como una droga para algunas personas. Todos/as conocemos personas que están todo el día viviendo en lo urgente: todo el día al teléfono, contestando mails, convocando reuniones a todas horas etc. Estas personas piensan que si están llenas de tareas son útiles, se sienten útiles así. Sin embargo, generan ansiedad a su alrededor y, si preguntamos a las personas que dirigen, nos dirán que no tienen sensación de avance. Cuando una persona está en lo importante hay una sensación de calma, de serenidad alrededor. Trabajar en lo importante es trabajar en el futuro y esto supone procesos lentos de cambio, lentos peros seguros. No hay una sensación de prisa.
- Para poder estar centrados/as en lo importante es muy necesario que nos cuidemos. Esto es parte de lo importante. Covey en su libro lo llama «afilar la sierra». Es decir, tenemos que tener ratos para nosotros/as mismos/as, para descansar porque solo así podremos volver a trabajar con una energía positiva.
He hablado mucho desde las organizaciones pero todos estos ejemplos sirven para nuestras vidas. Creo que centrarnos en lo importante es la mejor forma de vivir. Podríamos mirar nuestra vida y ver cuantas cosas hacemos porque nos dicen, porque nos arrastran las circunstancias, la responsabilidades mal entendidas etc. Sería un buen momento para que cogieras una hoja en blanco e hicieras una raya en la mitad. Titulas la hoja: «lo importante para mi es… » (escribes cuál sería tu propósito vital). En la columna de la izquierda pones las actividades de tu vida que están centradas en lo importante y en la columna de la derecha pones las actividades que no están centradas, les llamaremos urgentes. Con las actividades urgentes tendrás que pensar cómo las eliminas o como las minimizas. Seguro que te ayuda a simplificar y centrar tu vida.
Una reflexión final, una experiencia que tenemos todos/as es que cuando se nos muere alguien cercano, cuando tenemos una enfermedad difícil, cuando tocamos nuestros límites somos muy conscientes de lo importante. Y lo expresamos así: «me doy cuenta de que lo importante es…» . Volver a esos momentos, a esas intuiciones profundas una y otra vez en nuestra vida nos ayuda a estar centrados/as, volcados en lo esencial.
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