Conversaciones difíciles.

girl in wheelchair talking with friend
girl in wheelchair talking with friend
Photo by Meruyert Gonullu on Pexels.com

Todos/as los que llevamos equipos y lideramos personas en algún momento u otro nos enfrentamos a tener conversaciones con las personas de nuestros equipos que tratan temas complicados. Es lo que yo llamo «conversaciones difíciles». Seguro que os vienen muchos ejemplos de este tipo de conversaciones: corregir a una persona en algo, dar una mala noticia, revisar nuestra relación cuando vemos que se está atascando, encargarle a alguien algo que no quiere, incluso llegar a prescindir de una persona de nuestro equipo por los motivos que sean…

Como veis son distintos grados de dificultad pero todas tienen el componente de no ser conversaciones fáciles. Vamos a intentar ver juntos/as como enfrentar estas situaciones desde un liderazgo con propósito, un liderazgo desde la confianza. Voy a ir escribiendo pensamientos/aprendizajes que me vienen a propósito de lo que he ido viviendo estos años desde distintas perspectivas:

Lo que comunicamos a una persona, no es la persona misma. Trataremos de no calificarla huyendo de expresiones como: siempre, nunca…

Las conversaciones difíciles desde la perspectiva del líder.

  • Lo primero que quisiera decir, es que tener conversaciones difíciles es una cosa estresante. No conozco a nadie que, en el fondo, no le cueste tener este tipo de conversaciones. Quizás hay personas que aparentan que no les afecta o no les cuesta, no suele ser verdad. Y estas personas se cubren con una coraza de dureza y de indiferencia para evitar que les afecte. Esta estrategia, además de no ser verdad, suele ser una mala forma de encarar las conversaciones difíciles, porque probablemente serán demasiado rápidos/as, fríos/as, directos/as… Lo que no ayudará en el proceso.
  • Como son situaciones estresantes, debemos ser autocompasivos con nosotros mismos. Muchas personas se culpabilizan porque piensan que a un/a líder no le tiene que costar esto. No es verdad, a todos nos cuesta. Yo llevo más de 30 años teniendo «conversaciones difíciles» y todavía me cuesta muchísimo. Que nos cueste es normal y que nos cueste no quiere decir que lo hagamos mal, ni que seamos blandos/as, ni que no sepamos liderar. Lo único que quiere decir es que somos personas.
  • Como es una cosa difícil, tenemos que prepararnos para estas conversaciones de manera especial, debemos aprender cómo hacerlas y, sobre todo, tomar conciencia de cuándo vamos a tener una de estas conversaciones para que no sea un acto banal. Ah! y otra cosa, yo suelo decir que en un día no deberíamos tener más de dos conversaciones difíciles precisamente porque son difíciles y nos afectan.

Qué debemos evitar.

  • Procrastinar: muchas veces sabemos que tenemos que tener una de estas conversaciones pero, como nos cuestan, las retrasamos y las volvemos a retrasar. Esto es un mal hábito porque la persona que dirigimos tiene el derecho de conocer lo que le afecta cuanto antes para prepararse, para hacerse a la idea.. Lo normal es que si procrastinamos, la persona nos diga o piense: «si esto lo sabías porque no me lo habías dicho, sabiendo que era muy importante para mi». Esto puede minar más la relación que la propia noticia o conversación que teníamos que comunicar.
  • La rapidez: como son difíciles, algunas personas tratan de hacerlas de manera rápida, usando otro contexto para decirlas (por ejemplo en una reunión que estamos hablando de otro tema), como un tema más tratando que pase desapercibido. La persona se sentirá fatal, para ella será como si no la tuviéramos en consideración.
  • No dar tiempo: a veces fruto de la dificultad, tratamos que pase cuanto antes el trago y acortamos el tiempo de estas conversaciones. Esto hará que la persona no se sienta escuchada, comprendida…
  • Dejarnos llevar por los sentimientos: estas conversaciones suelen dar lugar a que afloren los sentimientos (algunos de ellos escondidos durante mucho tiempo), tenemos que estar atentos/as a nuestros sentimientos primero, escuchando nuestro cuerpo para ver si sentimos rabia o debilidad o protección o revancha… Los sentimientos nos nublan la mirada y repercuten en la relación. No quiero decir que no tengamos sentimientos, es inevitable, pero que seamos conscientes para darnos cuenta, para no dejarnos arrastrar por cosas que de fondo no sentimos o para ceder en cosas que sabemos que no queremos ceder aunque nos cojan el corazón.

Cómo afrontar conversaciones difíciles.

  • Prepararnos: siempre que vamos a tener una de estas conversaciones necesitamos prepararlas. No solo sobre lo que queremos decir, desde la perspectiva argumentativa, sino también desde la Mirada. Tenemos que tener un tiempo para mirar a la persona con la que vamos a hablar, para respirar, sentirla como persona, mirarla como es con cariño y comprensión, viendo sus dificultades, poniéndonos en su lugar. Esto no quiere decir que mirando a la persona con cariño, no tengamos que decirle lo que vemos aunque le cueste. El propósito final será ayudar a la persona.
  • Dar tiempo y espacio: buscar un buen lugar, un tiempo tranquilo para que la persona se sienta acogida.
  • Ir directo al tema: no dar vueltas y vueltas antes de llegar al tema que nos ocupa. En los primeros 5 minutos de conversación deberíamos decirle el tema del que venimos a hablar. Dar vueltas hará más agresiva la conversación porque es una manera de evitación.
  • Acoger: acoger las reacciones de la otra persona y escucharle, si afloran sentimientos (rabia, desolación, llanto…) darles tiempo, acogerlos, dejar espacio para que se expresen. Normalmente, se acoge con el silencio comprensivo.
  • Escuchar abiertamente: escuchar a la persona abiertamente es escuchar profundamente lo que dice y lo que siente. Pero escuchar abiertamente también es escucharnos a nosotros mismos y no cambiar de opinión si es lo que pensamos a pesar de lo que la otra persona nos diga. También se puede cambiar de opinión si lo vemos razonable pero tendremos que tener cuidado si lo hacemos llevados por sentimientos de compasión mal entendida.
  • Lo que comunicamos no califica a la persona: muchas veces estas conversaciones se tiñen de sentimientos, hechos de pasado etc. que hacen que no sean conversaciones constructivas. Un ejercicio que yo suelo hacer, es coger un objeto y ponerlo en la mesa delante de mi. El objeto simboliza la cosa que quiero comunicar (por ejemplo: quiero decirle a una persona que tiene que hablar menos en las reuniones y escuchar más), el objeto es la cosa a comunicar, no es la persona, no es nuestra relación, no eres tú. El objeto me ayuda a ser consciente para separar lo que tengo que decir de ti, de nuestra relación. Por eso tenemos que evitar siempre expresiones generales: «tú nunca escuchas», «tú siempre hablas demasiado». Las expresiones correctas serían: «he visto que en las reuniones que tenemos en el equipo tiendes a hablar más tiempo que el que pasas escuchando las intervenciones de tus compañeros/as». Se trata de no calificar a la persona entera, evitar que lo que decimos (un hecho, el objeto) se convierta en un sentimiento de que me juzgas a mi por completo.
  • No siempre acaba bien: tendemos a tratar que una «conversación difícil» acabe con «final feliz» muchas veces esto no es posible, ni es el objetivo. El objetivo es trasladar a la otra persona lo que pensamos y lo que vemos. Es normal que la otra persona tenga que tener tiempo para asimilarlo, para entenderlo, por lo que muchas veces el final de la conversación será frío y está bien que sea así. Luego ya buscaremos momentos para retomar la relación, mostrándonos como siempre porque lo que hablamos no nos tiene que afectar al cariño que nos profesamos unos/as a otras/os.

Estos son algunos de mis pensamientos/experiencias, hay muchísimos más. Lo más importante, como siempre, cuando tenemos conversaciones difíciles es la mirada que tenemos sobre la persona, una mirada de comprensión y empatía. Y también, nuestro deseo inmenso de que la persona siga creciendo para desarrollar todo su potencial: las conversaciones difíciles bien hechas suele ser una gran herramienta para esto.

¿Seguimos en los comentarios? A todos/as nos ayuda.

3 respuestas a «Conversaciones difíciles.»

  1. Avatar de Txemi
    Txemi

    Me han parecido unas orientaciones muy útiles y muy de agradecer, pues este es un tema dificultoso, sin duda. Gracias de nuevo por compartir tus conocimientos y tu experiencia.

  2. Avatar de Paloma
    Paloma

    Muchas gracias. Son unas reflexiones-indicaciones muy prácticas y que desde ahora mismo podemos aplicar en nuestro trabajo y en nuestra vida personal y familiar. Me ayuda mucho la autocompasión, creo que tendemos a pensar que las cosas no deben afectarnos y es al contrario, !qué nos afecten pero de forma constructiva para la relación en «esa conversación difícil!

    1. Avatar de Juan

      Gracias Paloma, claro el tema está en dejarnos afectar por el otro/la otra de otra manera la persona no puede estar en el centro. Un abrazo,

Responder a JuanCancelar respuesta

Comentarios

3 respuestas a «Conversaciones difíciles.»

  1. Avatar de Txemi
    Txemi

    Me han parecido unas orientaciones muy útiles y muy de agradecer, pues este es un tema dificultoso, sin duda. Gracias de nuevo por compartir tus conocimientos y tu experiencia.

  2. Avatar de Paloma
    Paloma

    Muchas gracias. Son unas reflexiones-indicaciones muy prácticas y que desde ahora mismo podemos aplicar en nuestro trabajo y en nuestra vida personal y familiar. Me ayuda mucho la autocompasión, creo que tendemos a pensar que las cosas no deben afectarnos y es al contrario, !qué nos afecten pero de forma constructiva para la relación en «esa conversación difícil!

    1. Avatar de Juan

      Gracias Paloma, claro el tema está en dejarnos afectar por el otro/la otra de otra manera la persona no puede estar en el centro. Un abrazo,

Responder a JuanCancelar respuesta

Descubre más desde Liderar desde la confianza

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo