
A estas alturas seguro que ya conocéis mi manía por las palabras. Me parece que las palabras y la comunicación son las grandes herramientas que los seres humanos tenemos. Somos seres sociales y con la comunicación conseguimos llegar al otro/a en la medida que podemos. Por eso me parece muy importante elegir bien las palabras. Con las palabras podemos herir o curar, podemos alejarnos o acercarnos, podemos odiar o amar…
Me pasa, a veces, que una palabra se mete en mi inconsciente, no sé muy bien por qué, y durante una temporada la digo mucho. Estas semanas, se ha producido este fenómeno con la palabra “apreciar”. Me sale decir: “mirada apreciativa”, “apreciar lo que tenemos”, “apreciar lo que nos pasa”… Es curioso.
Apreciar puede ser una herramienta poderosa para el liderazgo.
Como siempre, me he ido al diccionario de la RAE y, una vez más, ha confirmado con creces lo que yo estaba sintiendo y pensando.
La RAE establece tres acepciones para la palabra apreciar:
1. Reconocer y estimar el mérito de alguien o de algo.
2. Sentir afecto o estima hacia alguien.
3. Percibir algo a través de los sentidos o de la mente.
Interesante ¿Verdad? Y a mí me sale que tiene mucha conexión con lo que estamos hablando en este blog, con el liderazgo. Trato de explicar cómo aplicar el aprecio como herramienta del liderazgo desde la confianza:
- Apreciarme: creo que es el primer paso. Sin este paso bien construido es difícil que podamos dar los siguientes. Es decir, dedicar tiempo a decirme cosas buenas, a reconocer lo que hago bien, a agradecer los dones que tengo, a cuidarme. Una autoestima sana es la base sobre la que construimos el desarrollo personal.
- Apreciar a otros: es lo que yo llamo tener “mirada apreciativa”, es decir, poner por delante el afecto y la estima que sentimos hacia los que nos rodean. En el caso del liderazgo, poner por delante lo bueno que hacen las personas de nuestros equipos, sus cualidades, sus aciertos, sus capacidades antes que sus errores, sus defectos, sus incapacidades. Es muy importante, creo que fundamental, que nos concienciemos y pasemos tiempo “apreciando” a las personas. Una propuesta que os hago es la siguiente: elegid un día de la semana que viene y decidid que ese día solo vais a tener mirada de aprecio con las personas que os encontréis. Si tenéis un encuentro o una reunión, antes de empezar tomad conciencia de que esa va a ser vuestra actitud, y cuando se dé el encuentro o reunión, estad en modo apreciativo, mirando a las personas, reconociendo lo que tienen de bueno en cada caso, alejando los pensamientos negativos o de mejora que nos vienen. Sólo apreciando. Seguro que será bueno, haced la prueba. Otra cosa buena de apreciar a los otros, es que no ponemos la mirada en nuestro YO inmenso que lo ocupa todo y esto aligera la vida. No nos centramos, de manera narcisista, en mis problemas, mis deseos, mis agobios… Apreciar a los otros/as nos descansa del agotamiento de mirarnos siempre a nosotros/as mismos/as.
- Apreciar/contemplar: la tercera acepción dice “percibir algo a través de los sentidos o de la mente”. Esto me ha llevado al contemplar del que solemos hablar los creyentes (oración contemplativa) que me parece una manera estupenda de estar en la vida. No se trata de un tema sólo espiritual, sino de poder estar en la vida contemplando de manera apreciativa lo que la vida nos trae. Apreciar la naturaleza, apreciar lo que tenemos y agradecerlo, apreciar la comida y su sabor, la textura de las cosas, los olores cotidianos, los sonidos de la vida y por supuesto, la mirada de todo lo que nos rodea. Creo que para los que trabajamos con personas y los que tenemos responsabilidades que pueden derivar en estrés, es muy bueno apreciar/contemplar todo lo que podamos. Al menos, dedicar un rato al día para pararnos y escuchar (apreciar) aunque sea nuestra respiración y el latido de nuestro corazón. Si somos capaces de apreciar, poco a poco, se nos ensanchará la mirada y el corazón.
Me gusta esto de jugar con las palabras, me ayuda. Creo que en el liderazgo hay muchas palabras que están bien pero pueden empezar a estar gastadas o vacías (motivar, desarrollar, conseguir, alcanzar…). Quizás podemos ir sustituyéndolas por otras que nos vayan ayudando a tener una mirada distinta (alegrar, apreciar, fuente, propósito…).
¿Qué tal si seguimos en los comentarios?

Deja un comentario