Categoría: Comunicación

  • Conversaciones transformadoras.

    Conversaciones transformadoras.

    Foto de Harli Marten en Unsplash

    Os cuento una cosa que me paso una vez trabajando con un equipo. Estábamos unos días fuera tratando de buscar puntos comunes, proyectar el futuro, buscar nuevos proyectos… Esas cosas que se supone que hacen los equipos cuando salen fuera 😉. El día transcurría con una conversación correcta, con unas ideas que iban surgiendo de unos a otros, los argumentos estaban encima de la mesa, había respeto y no conflicto. Todo parecía que iba bien y que podríamos llegar al objetivo que nos habíamos propuesto.

    Sin embargo, en un momento dado, una persona del equipo, que había estado bastante callada durante todo el día, tomo la palabra y dijo: «yo ya no puedo más». Se hizo un silencio durante un minuto y después salieron un montón de palabras por su boca, como un torrente. Explicó muchas cosas sobre lo que le costaba llevar lo que tenía entre manos, las dificultades que le situaban en una posición de cansancio y desmotivación, las emociones fluyeron al contacto de las expresiones que nos iba comunicando. Se quedó callado. Me sentí obligado a parar la reunión, dejar lo que teníamos entre manos, y di la palabra a todos los demás miembros del equipo. Una atmósfera de comprensión y unión lo invadió todo, hubo acogida sobre lo dicho, se expresaron emociones, también dificultades… Poco a poco salieron sentimientos, dudas, opiniones contrarias, conflictos pero desde otro sitio, un sitio más acogedor, más apreciativo.

    La conversación duró una hora y media más, todos pudimos hablar y podríamos decir que la relación cambió un poco para mejor. Al final del día el tono de todo lo que hablamos tuvo otra profundidad, otra calidez y otra empatía. Ya no nos centramos en el problema que había puesto encima de la mesa, ya no parecía tan importante, tan urgente, tan inabarcable. Es como si la conversación hubiera sido lo importante y eso había abierto nuevas puertas para resolver el problema. Había sucedido algo parecido a esa frase que escuche un día: «a veces los problemas no se resuelven, se disuelven».

    ¿Qué es lo que había pasado para que todo cambiase? Lo que había cambiado es que esa persona había hablado desde otro sitio. Y ese sitio era su propia vulnerabilidad. Hablaba desde sí mismo, se había desprotegido. De esta manera había cambiado todo, nos había invitado a que nosotros también nos desprotegieramos, a que no siguieramos hablando desde la cabeza, desde las ideas. Ante tal expresión de vulnerabilidad, no podíamos seguir conversando si los demás no bajabamos al mismo nivel. Esto hizo que el diálogo fuera distinto y nos transformara a todos/as.

    Las conversaciones transforman cuando nos atrevemos a desprotegernos y dar paso a nuestra propia vulnerabilidad.

    Seguro que habéis tenido experiencias significativas como la que yo he contado. Recordad aquella conversación en un viaje, aquella sobremesa con vuestros hijos que se alargó y se produjo un comunicación más profunda, aquella caminata con una persona que no tenías mucha relación pero que os unió de una manera distinta… tantas ocasiones…

    Soy un convencido que el diálogo profundo transforma. En la propia conversación profunda se producen cambios que no pueden lograr los mejores planes, los mejores proyectos. Por eso creo que fomentar el diálogo en los equipos es una de las mejores herramientas que tenemos los/as líderes, ya seamos jefes, padres, educadores etc. Os daré algunas pistas que a mí me han ayudado a crear diálogos transformadores en los equipos:

    • El contexto: mi experiencia es que el diálogo transformador se produce siempre que salimos de nuestro entorno cotidiano para abrirnos a otra forma de estar con más tiempo y más evocadora. El diálogo funciona mejor cuando salimos a la naturaleza, cuando viajamos juntos, cuando nos damos tiempo para hablar.
    • Partir de la introspección: creo que es importante que las personas no conecten solo con las ideas o hablen desde lo externo. Es importante primero facilitar un tiempo para que la persona se enfrente a su interior y se pregunte, desde ella, sobre el tema que vamos a tratar. Algunas preguntas podrían ser; ¿Cómo te sientes ante este tema? ¿Cómo has evolucionado sobre el tema? ¿Qué sentimientos te produce? ¿Qué te produce oscuridad y qué luz sobre el tema?... No tenemos porque compartir estas preguntas con el resto del equipo, pero si nos preguntarnos a nosotros mismos se podrá hablar desde otro sitio, no tan racional. Si damos un tiempo personal para preguntarnos antes de empezar el diálogo, el clima de la conversación cambiará seguro.
    • Dar tiempo a la expresión: el/la facilitador/a del diálogo tendrá que estar con una escucha empática para dar lo tiempos necesarios a cada una de las personas, animando a que se hable. Es muy importante que el/la facilitador/a no quiera llegar a ningún sitio, no tenga prisa, deje fluir la conversación hasta que sintamos que se ha agotado.
    • La conclusión no es lo más importante: mi experiencia es que lo importante para la transformación se da en la propia conversación, no en las conclusiones a las que lleguemos. El sentimiento compartido, las intuiciones, la intención común, las nuevas relaciones serán las que hagan el cambio. Cuando volvamos a nuestro entorno, seguro que las cosas cambiarán porque las relaciones habrán cambiado y siempre podemos volver al recuerdo de lo vivido.

    Espero vuestros comentarios y os animo a abriros a un mundo de conversaciones transformadoras.

    4 respuestas a «Conversaciones transformadoras.»

    1. Avatar de Marta Amorós

      ¡Muchas gracias, Juan, por este artículo tan inspirador! Efectivamente, la vulnerabilidad es una puerta que nos abre al diálogo desde el corazón y sin máscaras. Nos lleva a un nivel de conversación más profundo y auténtico, pero para ello creo que es fundamental contar con un entorno suficientemente seguro que nos permita tener el coraje para expresar de forma sincera lo que pensamos y sentimos. De lo contrario, nos puede conducir a la frustración y a la incomprensión de los demás.

      1. Avatar de Juan

        Muchas gracias a ti. Tienes toda la razón, hay que establecer un contexto de seguridad siempre. Abrazo

    2. Avatar de Txemi Aranburu
      Txemi Aranburu

      Interesantísimo y muy significativa la experiencia que narras. Sí, todos hemos vivido momento especiales en que se da un chac a un nivel más profundo.
      «Cuando volvamos a nuestro entorno, seguro que las cosas cambiarán porque las relaciones habrán cambiado y siempre podemos volver al recuerdo de lo vivido». Qué gran verdad.

      1. Avatar de Juan

        Muchas gracias. Abrazo grande

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  • Cultura de la confianza: la comunicación

    Cultura de la confianza: la comunicación

    Photo by saeed karimi on Unsplash

    Cierro estas entradas sobre la cultura de la confianza, hablando sobre el pilar básico en el que se asienta cualquier cultura: la comunicación. Lo que comunicamos y lo que no comunicamos (que también es comunicación) es lo que, finalmente, traslada lo que somos. Esto en nuestras relaciones es muy evidente: una cosa es lo que queremos decir, otra lo que decimos, otra es cómo lo decimos y otra muy distinta lo que al receptor le llega. La comunicación que reciben las personas de una organización es lo que, al final, crea la cultura.

    Conozco organizaciones que trasladan que las personas son muy importantes, esto está en sus discursos y sus publicaciones pero cuando estás dentro de la organización el lenguaje, las formas, los muros, los privilegios trasladan una distancia, una rigidez, una jerarquía… en la que la persona se siente bloqueada y no puede ser ella misma.

    Al final todos somos lo que somos porque alguien nos permite ser.

    Como siempre, desde mi experiencia, quisiera daros algunas pistas de qué me parece básico en la comunicación en una organización que trabaja desde la confianza.

    • La conversación: me parece fundamental que todos/as los/as líderes de la organización dediquen mucho tiempo a la comunicación con sus equipos. Yo suelo decir que mi principal herramienta de trabajo es la conversación. Dedico casi todo mi tiempo a tener conversaciones, a dialogar, a pensar juntos/as hablando, a matizar, a entendernos etc. Mi experiencia es que desde la conversación se consiguen los mejores proyectos y la mejor transformación de las cosas.
    • Una comunicación que me diga «cómo contribuyo al propósito de mi organización»: todos/as necesitamos saber cuál es el sentido de lo que hacemos, cómo contribuimos a la misión de nuestra organización. La motivación se basa en esto. Por eso tenemos que hacer un esfuerzo para informar de lo que queremos, hacia dónde vamos y cada líder debería trasladar a cada persona cómo puede aportar, reconocer cómo está aportando y abrir posibilidades que le permitan contribuir más al propósito de la organización. Además esto ayuda mucho en la autonomía de las personas.
    • Una comunicación que me permita «ser yo mismo, yo misma»: esto me parece lo más importante en una cultura de la confianza. El problema que solemos tener en las organizaciones es que la persona se queda fuera del trabajo; la persona se pone el mono de trabajo, la corbata o el uniforme y pasa a comportarse de manera distinta a como es, se comporta como piensa que se espera de ella. Me parece esencial para que las personas aporten lo mejor de ellas mismas que puedan, en la medida de lo posible, sentirse tan cómodas que puedan comportarse y comunicarse como son, sin ropajes ¿Cómo puede contribuir un/a líder desde la confianza en esto? De muy distintas maneras, recojo algunas:
      • Mostrándose vulnerable: reconociendo sus fallos, mostrando sus sentimientos, pidiendo perdón, riéndose de si mismo/a…
      • Mostrándose cercano: usando un lenguaje cercano, escuchando atentamente, no penalizando los errores, conociendo a la persona y lo que le pasa, fomentando una relación de acogida y respeto…
      • Estando siempre abierto/a: teniendo siempre tiempo para el otro, quitando barreras físicas y jerárquicas, desplegando encuentros y conversaciones teñidas de atención y preocupación por el otro/a…
      • Respetando siempre: especialmente cuando tengo que gestionar un conflicto con la otra persona, cuidando los detalles, evitando las preferencias y los silencios despreciativos…

    Al final todos somos lo que somos porque alguien nos permite ser. Espero que todos/as tengamos la experiencia de tener a alguien con quien ser nosotros mismos/as, alguien que nos entiende perfectamente, alguien que nos configura, que nos ensancha, que nos descansa. Es con estas personas como los seres humanos conseguimos desarrollar una buena autoestima y es, desde ellos/as, desde donde nos desplegamos para ser la mejor versión de nosotros/as mismas. Ojalá las organizaciones vayamos, aunque sea un poco, creando cultura para que relaciones así se den.

    SEGUIMOS EN LOS COMENTARIOS.

    2 respuestas a «Cultura de la confianza: la comunicación»

    1. Avatar de Txemi
      Txemi

      Muchas gracias, Juan. Emerge siempre el valor de la persona. Estimulante. Un abrazo.
      Txemi

    2. Avatar de Javi
      Javi

      Gracias Juan

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  • Una conversación sobre liderazgo.

    Una conversación sobre liderazgo.

    Hace unas semanas, tuve una conversación con Guillermo Echegaray, consultor, psicólogo y buen amigo sobre el liderazgo. Guillermo, en su canal de youtube (ver aquí), está realizando una serie de «conversaciones circulares» en las que trata y, creo que consigue, que todos los que participamos en ellas nos sintamos confiados, conectados con nosotros mismos y con la otra persona para poder abrirnos a decir lo que sentimos profundamente. Quizás en esta conversación con él puedo mostrar mejor lo que quiero decir con este blog. La confianza que Guillermo consigue hace que nos podamos mostrar.

    ¡Ojalá os sirva!

  • Apreciar

    Apreciar

    person tying ribbon on purple gift box
    Photo by Andrea Piacquadio on Pexels.com

    A estas alturas seguro que ya conocéis mi manía por las palabras. Me parece que las palabras y la comunicación son las grandes herramientas que los seres humanos tenemos. Somos seres sociales y con la comunicación conseguimos llegar al otro/a en la medida que podemos. Por eso me parece muy importante elegir bien las palabras. Con las palabras podemos herir o curar, podemos alejarnos o acercarnos, podemos odiar o amar…

    Me pasa, a veces, que una palabra se mete en mi inconsciente, no sé muy bien por qué, y durante una temporada la digo mucho. Estas semanas, se ha producido este fenómeno con la palabra “apreciar”. Me sale decir: “mirada apreciativa”, “apreciar lo que tenemos”, “apreciar lo que nos pasa”… Es curioso.

    Apreciar puede ser una herramienta poderosa para el liderazgo.

    Como siempre, me he ido al diccionario de la RAE y, una vez más, ha confirmado con creces lo que yo estaba sintiendo y pensando.

    La RAE establece tres acepciones para la palabra apreciar:

    1. Reconocer y estimar el mérito de alguien o de algo.

    2. Sentir afecto o estima hacia alguien.

    3. Percibir algo a través de los sentidos o de la mente.

    Interesante ¿Verdad? Y a mí me sale que tiene mucha conexión con lo que estamos hablando en este blog, con el liderazgo. Trato de explicar cómo aplicar el aprecio como herramienta del liderazgo desde la confianza:

    • Apreciarme: creo que es el primer paso. Sin este paso bien construido es difícil que podamos dar los siguientes. Es decir, dedicar tiempo a decirme cosas buenas, a reconocer lo que hago bien, a agradecer los dones que tengo, a cuidarme. Una autoestima sana es la base sobre la que construimos el desarrollo personal.
    • Apreciar a otros: es lo que yo llamo tener “mirada apreciativa”, es decir, poner por delante el afecto y la estima que sentimos hacia los que nos rodean. En el caso del liderazgo, poner por delante lo bueno que hacen las personas de nuestros equipos, sus cualidades, sus aciertos, sus capacidades antes que sus errores, sus defectos, sus incapacidades. Es muy importante, creo que fundamental, que nos concienciemos y pasemos tiempo “apreciando” a las personas. Una propuesta que os hago es la siguiente: elegid un día de la semana que viene y decidid que ese día solo vais a tener mirada de aprecio con las personas que os encontréis. Si tenéis un encuentro o una reunión, antes de empezar tomad conciencia de que esa va a ser vuestra actitud, y cuando se dé el encuentro o reunión, estad en modo apreciativo, mirando a las personas, reconociendo lo que tienen de bueno en cada caso, alejando los pensamientos negativos o de mejora que nos vienen. Sólo apreciando. Seguro que será bueno, haced la prueba. Otra cosa buena de apreciar a los otros, es que no ponemos la mirada en nuestro YO inmenso que lo ocupa todo y esto aligera la vida. No nos centramos, de manera narcisista, en mis problemas, mis deseos, mis agobios… Apreciar a los otros/as nos descansa del agotamiento de mirarnos siempre a nosotros/as mismos/as.
    • Apreciar/contemplar: la tercera acepción dice “percibir algo a través de los sentidos o de la mente”. Esto me ha llevado al contemplar del que solemos hablar los creyentes (oración contemplativa) que me parece una manera estupenda de estar en la vida. No se trata de un tema sólo espiritual, sino de poder estar en la vida contemplando de manera apreciativa lo que la vida nos trae. Apreciar la naturaleza, apreciar lo que tenemos y agradecerlo, apreciar la comida y su sabor, la textura de las cosas, los olores cotidianos, los sonidos de la vida y por supuesto, la mirada de todo lo que nos rodea. Creo que para los que trabajamos con personas y los que tenemos responsabilidades que pueden derivar en estrés, es muy bueno apreciar/contemplar todo lo que podamos. Al menos, dedicar un rato al día para pararnos y escuchar (apreciar) aunque sea nuestra respiración y el latido de nuestro corazón. Si somos capaces de apreciar, poco a poco, se nos ensanchará la mirada y el corazón.

    Me gusta esto de jugar con las palabras, me ayuda. Creo que en el liderazgo hay muchas palabras que están bien pero pueden empezar a estar gastadas o vacías (motivar, desarrollar, conseguir, alcanzar…). Quizás podemos ir sustituyéndolas por otras que nos vayan ayudando a tener una mirada distinta (alegrar, apreciar, fuente, propósito…).

    ¿Qué tal si seguimos en los comentarios?

  • La liturgia de las cosas.

    La liturgia de las cosas.

    wood sunset fashion people
    Photo by Florian G on Pexels.com

    Seguro que os extraña el título, ¿Qué hacemos hablando de liturgia en un blog dedicado al liderazgo?. Es una expresión que yo uso a veces para referirme a que las cosas que hacemos con las personas tienen que tener un cuidado especial para que los encuentros que tengamos puedan llegar a la mejor comunicación posible de la que somos capaces.

    Quiero decir que muchas veces, para que las cosas tengan lugar, para que lo que esperamos se dé, tenemos que preparar con mimo y cuidado el cómo hacemos las cosas. No estoy hablando de los procesos o procedimientos que muchas veces tenemos y que definen el cómo de lo que hacemos. Estoy hablando de cuidar el espacio, el tiempo, la cadencia, la armonía para que los encuentros sean lo más abiertos posibles y enriquecedores para los que participamos en ellos.

    Cuidar el espacio, el tiempo, la cadencia, la armonía hacen que los encuentros sean lo más abiertos posibles.

    Una persona que conozco, siempre me dice que soy un maniático de la liturgia. Antes de una reunión, un evento, un encuentro trato de mirar el ambiente. el espacio, el tempo… para asegurarme que va ayudar a aquello que pretendemos.

    Creo, por experiencia, que muchas veces no llegamos a lo que queremos porque no hemos tenido en cuenta esto. Me explico: a veces hacemos las cosas a prisa y corriendo, tenemos encuentros en los que necesitamos tranquilidad e inspiración en entornos fríos y entre reunión y reunión, tenemos conversaciones complicadas con una mesa de por medio que supone barrera y distancia etc., Seguro que se os ocurren otros ejemplos. Estaría bien que pensarais una conversación que no fue bien o un encuentro en el que teníais puestas muchas expectativas y al final no cumplió con lo esperado. Pensad cómo fue la liturgia de las cosas: el espacio, el tiempo, el ritmo, etc. y darle vueltas a que creéis que debería haber sido distinto.

    Hablo de liturgia apropiándome durante un segundo y con respeto de lo que hace la Iglesia. Las ceremonias están pensadas para conseguir que las cosas espirituales se den, en la Iglesia católica hay liturgistas, personas dedicadas a pensar en la liturgia por la importancia que tiene esto. Creo que es una buena analogía de lo que pretendo contaros.

    Voy a poner algunos aspectos que me parece que tenemos que cuidar cuando tenemos encuentros.

    El cuerpo: para mi es muy importante leernos, saber cómo estamos y prepararnos para que las cosas ocurran. Me estoy refiriendo a que muchas veces pasamos sin solución de continuidad de unas cosas a otras sin cambiar el registro ni la energía. Es muy importante, leernos, tranquilizarnos, ser conscientes de lo que vamos a hacer, imaginad al otro y dedicar unos minutos a visualizar el encuentro, a empatizar con las otras personas. Cuando tengáis un encuentro importante os aconsejo empezar siempre con un tiempo de meditación. Primero vuestro personal si vais a coordinar el encuentro antes de comenzar y luego de todo el grupo al comienzo del encuentro.

    El horario en el que se va a realizar la reunión o encuentro es otro aspecto importante. No es lo mismo realizar un encuentro a primera hora de la mañana que a última de la tarde. Cada hora nos inspira una cosa a las personas. Yo a primera hora de la mañana, con la frescura del día, trato de poner reuniones que llevan al hacer, a la acción; sin embargo, a última hora de la tarde prefiero una charla tranquila y serena. Este es un aspecto que cuando proponemos algo tenemos que pensar.

    El lugar: yo creo que tenemos que cuidar mucho los locales en los que nos reunimos. Una cosa que no ayuda nada son oficinas o cuartos que no dicen nada porque son muy fríos pero, a mi me parece, que un espacio desordenado o lleno de cosas distrae y además, distorsiona las conversaciones. Si vamos a hacer un encuentro de varios días con un equipo tenemos que cuidar mucho dónde nos vamos a juntar. La armonía de la naturaleza nos puede ayudar muchas veces.

    El tiempo: el tiempo de duración de nuestros encuentros es muy importante. Aquí no estoy hablando de un tema para gestionar mejor el tiempo, sino que estoy hablando del tiempo justo que se tiene que dar para que el encuentro se dé. A veces, nos quedamos cortos porque tenemos que acabar rápido, porque tenemos otra reunión después… en estas ocasiones sentimos la sensación de que se quedan muchas cosas por hablar y, si hemos conseguido el clima necesario, será difícil volverlo a encontrar, ya no será lo mismo. Otras veces, nos alargamos innecesariamente, alargando el tiempo o la conversación ya sin sentido. Esto deteriora lo conseguido seguramente, como dicen en baloncesto son «el tiempo de la basura». Mi consejo es que es mejor quedarse con buen sabor de boca aunque nos parezca que no ha sido suficiente que alargar el tiempo innecesariamente. También hay que leer el tiempo de las relaciones. Por ejemplo, no es bueno que una persona tenga un mismo coach indefinidamente porque llegará un momento que ya la relación no enriquece y es mejor dejar paso a nuevas personas y relaciones.

    El tempo: a mi me encanta hablar del tempo de una reunión. Pensar una reunión (sobre todo si es de reflexión) en modo de tempo, como una obra de teatro: comienzo, nudo y desenlace. Tendremos que pensar qué ponemos al inicio para que poco a poco se vaya dando la conexión entre los participantes (comienzo o contexto). También pensaremos cómo vamos a dinamizar para que se de la reflexión, como haremos para que todos/as participen, para que profundicemos suficiente (nudo). Y, finalmente, como acabaremos: como llegarán las conclusiones para que sirvan, si vamos a acabar celebrando lo vivido etc (desenlace).

    El símbolo: usar el símbolo es una cosa importante que he ido aprendiendo a lo largo de los años. El símbolo ha sido usado por todas las culturas ancestrales de la humanidad. A mí me recuerda a los chamanes que me conectan con esas partes de mi, profundas y escondidas pero verdaderas. En nuestros encuentros podemos echar mano del símbolo (un dibujo, una figura, un elemento de la naturaleza, una canción…). Suelen ser elementos que nos recuerdan la energía generada, lo que allí tuvo lugar y recogen lo invisible del corazón de todos/as las participantes.

    Bueno, espero que me haya explicado sobre lo que quería decir con la liturgia de las cosas, me parece muy importante. De todas maneras para que surta efecto, para que produzca su magia, lo más importante es saber leer al grupo (el momento en el que está, cómo son las relaciones, la historia que nos une etc..) Esta intuición nos hará acertar con la liturgia adecuada para que nuestros encuentros nos lleven a la creatividad, a la conexión y al futuro que está naciendo.

    Seguimos en los comentarios.

    3 respuestas a «La liturgia de las cosas.»

    1. Avatar de Marga
      Marga

      Muchas gracias Juan, muy buena síntesis y muy bien explicada que me ha ayudado a poner orden en experiencias previas, que mirándolas desde estas claves que tú propones, comprendo cómo habrían podido ir mejor. Tomo nota y lo incorporo. Gracias por compartirlo!

    2. Avatar de Paloma
      Paloma

      !Qué necesaria tu reflexión Juan! Gracias

      Las personas y organizaciones somos muy valiosas y el cuidar esta «liturgia» nos lo recuerda. Además si realmente la «mimamos», se realza o activa lo que hacemos o pensamos.

      Todos nosotros tenemos el derecho de que nos cuiden en los encuentros y el deber de facilitarlo y reconocerlo.

      Se trata de crear un contexto de positivo y de crecimiento para dar SENTIDO a la comunicación y encuentros.

      1. Avatar de Juan

        Muchas gracias, como dices en el fondo el cuidado es lo que hace la diferencia.

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  • «Distendiendo» que es gerundio.

    «Distendiendo» que es gerundio.

    He empezado esta entrada sabiendo de qué quería hablar pero no sabiendo cómo. He escrito «destensar» que me sonaba bien. Gracias a Dios, he mirado en el diccionario y ¡no existe! Luego mi mujer, Marta, me ha dicho que mejor «descansando», «desconectando» etc. ,pero para esto soy un poco pejiguero (creo que tampoco existe pero no lo voy a mirar) y, por no darle la razón, he buscando en el diccionario y me sale «distender» =»aflojar, relajar o disminuir la tensión». ¡Eso es lo que andaba buscando! El diccionario tiene soluciones para casi todo. Se lo he dicho a Marta pero no se ha quedado muy convencida, me mira con cara rara, me suele pasar algunas veces 😉.

    «distender = aflojar, relajar o disminuir la tensión»

    Diccionario RAE

    Bueno, como es verano, me venía hablar de algo ligero y me ha venido lo importante que es en el liderazgo, en los equipos, aflojar y quitar tensión. Y además, como es una actitud que tiene que estar siempre, creo que lo mejor es no hablar de «distender» sino de «distendiendo», en gerundio,(creo que me estoy liando y me está saliendo un trabalenguas, en fin…). Hay dos maneras que a mí se me ocurren que son muy buenas para crear esto en los equipos. Me explico.

    El humor.

    El humor es una herramienta preciosa, yo creo que una de las mejores herramientas en la vida y especialmente en los equipos. Pienso que los manuales estratégicos y de gestión deberían tener un capítulo dedicado al humor y además entre los primeros capítulos.

    En mi empresa, usamos muchísimo el humor, me parece muy sano y nos quita seriedad, nos quita pesadez, nos devuelve muchas veces a la calma. Todos los años hacemos una cena donde los departamentos hacen con total libertad (confianza) un video donde se parodian cosas que nos pasan. Hace muchos años, decidimos que la mejor forma de celebrar era reírnos de nosotros mismos. Estos videos han hecho historia, más aún, reflejan nuestra historia de una manera preciosa. También tenemos un chat donde el equipo nos felicitamos los cumpleaños con memes divertidos dedicados, «con cariño», a la persona que cumple los años… El humor es parte de nuestra cultura y yo creo que nos hace mucho bien.

    ¿Qué aporta el humor en el liderazgo?

    • El humor aporta distensión, como hemos dicho. Nos quita estrés, nos quita carga, cansancio etc.
    • Reírse de uno mismo, de nosotros/as mismos/as es muy sano porque solo las personas/equipos con buena autoestima son capaces de reírse de sí mismos.
    • El buen humor es muy creativo, normalmente agudiza la inteligencia. Esto ayuda a la creatividad. Cuantas veces una reunión en la que no se nos ocurrían más ideas se ha desbloqueado después de una broma y una buena carcajada.
    • También hay que tener cuidado con el humor, si lo usamos inapropiadamente puede hacer daño. No podemos usar el humor en situaciones conflictivas o conversaciones difíciles o cuando una persona nos está abriendo el corazón… Usar el humor en estas circunstancias es agresivo.

    El descanso.

    Hoy en día, después de la pandemia, se está hablando mucho del teletrabajo, de la conciliación. También muchas empresas están impartiendo cursos de meditación o mindfullness porque se han dado cuenta del enorme estrés y tensión que tenemos en el trabajo y en la vida moderna en general.

    A mí me gusta hablar de descanso, de dar valor al descanso. Un hecho que la experiencia me demuestra es que cuando estamos descansados estamos mejor, pensamos con más claridad, somos más eficaces, somos más comprensivos y menos irritables, se nos ocurren mejores ideas etc. Por eso creo que es muy importante que demos espacio al descanso. La conciliación está bien y me parece muy importante, pero normalmente no significa descanso. Dentro de las cosas que creo que se valorarán en el futuro en las organizaciones es que demos espacio al descanso.

    Para explicaros cómo debe ser este descanso os cuento un experimento que ha hecho un compañero y que lo tiene implantado en su empresa desde hace años. Él da a su equipo un día de descanso «obligatorio» (la experiencia es que la gente tiene tanto trabajo que no quiere cogerse el día). Las condiciones son las siguientes: te tienes que ir a la naturaleza, no vale estar en casa, y allí te das una buena caminata o te sientas a contemplar la belleza. Cuando te hayas calmado piensas en la organización, en tu área de responsabilidad etc. para sacar nuevas ideas o nuevos horizontes. Luego dedicamos una reunión a exponer las ideas que nos han salido a todos/as. Yo lo he probado y es asombrosa la novedad y la claridad de lo que sale. Os animo a probarlo.

    Y para finalizar os pongo un video de Passenger que a mí me gusta mucho y que creo que recoge lo que hemos hablado. Os pido una cosa: que lo pongáis a todo volumen y bailéis un rato en vuestro cuarto.

    Voy a descansar este verano y volveré en septiembre con nuevas entradas. Os deseo el mejor descanso y mucha felicidad. Gracias por estar ahí.

    Seguimos en los comentarios

  • Conversaciones difíciles.

    Conversaciones difíciles.

    girl in wheelchair talking with friend
    Photo by Meruyert Gonullu on Pexels.com

    Todos/as los que llevamos equipos y lideramos personas en algún momento u otro nos enfrentamos a tener conversaciones con las personas de nuestros equipos que tratan temas complicados. Es lo que yo llamo «conversaciones difíciles». Seguro que os vienen muchos ejemplos de este tipo de conversaciones: corregir a una persona en algo, dar una mala noticia, revisar nuestra relación cuando vemos que se está atascando, encargarle a alguien algo que no quiere, incluso llegar a prescindir de una persona de nuestro equipo por los motivos que sean…

    Como veis son distintos grados de dificultad pero todas tienen el componente de no ser conversaciones fáciles. Vamos a intentar ver juntos/as como enfrentar estas situaciones desde un liderazgo con propósito, un liderazgo desde la confianza. Voy a ir escribiendo pensamientos/aprendizajes que me vienen a propósito de lo que he ido viviendo estos años desde distintas perspectivas:

    Lo que comunicamos a una persona, no es la persona misma. Trataremos de no calificarla huyendo de expresiones como: siempre, nunca…

    Las conversaciones difíciles desde la perspectiva del líder.

    • Lo primero que quisiera decir, es que tener conversaciones difíciles es una cosa estresante. No conozco a nadie que, en el fondo, no le cueste tener este tipo de conversaciones. Quizás hay personas que aparentan que no les afecta o no les cuesta, no suele ser verdad. Y estas personas se cubren con una coraza de dureza y de indiferencia para evitar que les afecte. Esta estrategia, además de no ser verdad, suele ser una mala forma de encarar las conversaciones difíciles, porque probablemente serán demasiado rápidos/as, fríos/as, directos/as… Lo que no ayudará en el proceso.
    • Como son situaciones estresantes, debemos ser autocompasivos con nosotros mismos. Muchas personas se culpabilizan porque piensan que a un/a líder no le tiene que costar esto. No es verdad, a todos nos cuesta. Yo llevo más de 30 años teniendo «conversaciones difíciles» y todavía me cuesta muchísimo. Que nos cueste es normal y que nos cueste no quiere decir que lo hagamos mal, ni que seamos blandos/as, ni que no sepamos liderar. Lo único que quiere decir es que somos personas.
    • Como es una cosa difícil, tenemos que prepararnos para estas conversaciones de manera especial, debemos aprender cómo hacerlas y, sobre todo, tomar conciencia de cuándo vamos a tener una de estas conversaciones para que no sea un acto banal. Ah! y otra cosa, yo suelo decir que en un día no deberíamos tener más de dos conversaciones difíciles precisamente porque son difíciles y nos afectan.

    Qué debemos evitar.

    • Procrastinar: muchas veces sabemos que tenemos que tener una de estas conversaciones pero, como nos cuestan, las retrasamos y las volvemos a retrasar. Esto es un mal hábito porque la persona que dirigimos tiene el derecho de conocer lo que le afecta cuanto antes para prepararse, para hacerse a la idea.. Lo normal es que si procrastinamos, la persona nos diga o piense: «si esto lo sabías porque no me lo habías dicho, sabiendo que era muy importante para mi». Esto puede minar más la relación que la propia noticia o conversación que teníamos que comunicar.
    • La rapidez: como son difíciles, algunas personas tratan de hacerlas de manera rápida, usando otro contexto para decirlas (por ejemplo en una reunión que estamos hablando de otro tema), como un tema más tratando que pase desapercibido. La persona se sentirá fatal, para ella será como si no la tuviéramos en consideración.
    • No dar tiempo: a veces fruto de la dificultad, tratamos que pase cuanto antes el trago y acortamos el tiempo de estas conversaciones. Esto hará que la persona no se sienta escuchada, comprendida…
    • Dejarnos llevar por los sentimientos: estas conversaciones suelen dar lugar a que afloren los sentimientos (algunos de ellos escondidos durante mucho tiempo), tenemos que estar atentos/as a nuestros sentimientos primero, escuchando nuestro cuerpo para ver si sentimos rabia o debilidad o protección o revancha… Los sentimientos nos nublan la mirada y repercuten en la relación. No quiero decir que no tengamos sentimientos, es inevitable, pero que seamos conscientes para darnos cuenta, para no dejarnos arrastrar por cosas que de fondo no sentimos o para ceder en cosas que sabemos que no queremos ceder aunque nos cojan el corazón.

    Cómo afrontar conversaciones difíciles.

    • Prepararnos: siempre que vamos a tener una de estas conversaciones necesitamos prepararlas. No solo sobre lo que queremos decir, desde la perspectiva argumentativa, sino también desde la Mirada. Tenemos que tener un tiempo para mirar a la persona con la que vamos a hablar, para respirar, sentirla como persona, mirarla como es con cariño y comprensión, viendo sus dificultades, poniéndonos en su lugar. Esto no quiere decir que mirando a la persona con cariño, no tengamos que decirle lo que vemos aunque le cueste. El propósito final será ayudar a la persona.
    • Dar tiempo y espacio: buscar un buen lugar, un tiempo tranquilo para que la persona se sienta acogida.
    • Ir directo al tema: no dar vueltas y vueltas antes de llegar al tema que nos ocupa. En los primeros 5 minutos de conversación deberíamos decirle el tema del que venimos a hablar. Dar vueltas hará más agresiva la conversación porque es una manera de evitación.
    • Acoger: acoger las reacciones de la otra persona y escucharle, si afloran sentimientos (rabia, desolación, llanto…) darles tiempo, acogerlos, dejar espacio para que se expresen. Normalmente, se acoge con el silencio comprensivo.
    • Escuchar abiertamente: escuchar a la persona abiertamente es escuchar profundamente lo que dice y lo que siente. Pero escuchar abiertamente también es escucharnos a nosotros mismos y no cambiar de opinión si es lo que pensamos a pesar de lo que la otra persona nos diga. También se puede cambiar de opinión si lo vemos razonable pero tendremos que tener cuidado si lo hacemos llevados por sentimientos de compasión mal entendida.
    • Lo que comunicamos no califica a la persona: muchas veces estas conversaciones se tiñen de sentimientos, hechos de pasado etc. que hacen que no sean conversaciones constructivas. Un ejercicio que yo suelo hacer, es coger un objeto y ponerlo en la mesa delante de mi. El objeto simboliza la cosa que quiero comunicar (por ejemplo: quiero decirle a una persona que tiene que hablar menos en las reuniones y escuchar más), el objeto es la cosa a comunicar, no es la persona, no es nuestra relación, no eres tú. El objeto me ayuda a ser consciente para separar lo que tengo que decir de ti, de nuestra relación. Por eso tenemos que evitar siempre expresiones generales: «tú nunca escuchas», «tú siempre hablas demasiado». Las expresiones correctas serían: «he visto que en las reuniones que tenemos en el equipo tiendes a hablar más tiempo que el que pasas escuchando las intervenciones de tus compañeros/as». Se trata de no calificar a la persona entera, evitar que lo que decimos (un hecho, el objeto) se convierta en un sentimiento de que me juzgas a mi por completo.
    • No siempre acaba bien: tendemos a tratar que una «conversación difícil» acabe con «final feliz» muchas veces esto no es posible, ni es el objetivo. El objetivo es trasladar a la otra persona lo que pensamos y lo que vemos. Es normal que la otra persona tenga que tener tiempo para asimilarlo, para entenderlo, por lo que muchas veces el final de la conversación será frío y está bien que sea así. Luego ya buscaremos momentos para retomar la relación, mostrándonos como siempre porque lo que hablamos no nos tiene que afectar al cariño que nos profesamos unos/as a otras/os.

    Estos son algunos de mis pensamientos/experiencias, hay muchísimos más. Lo más importante, como siempre, cuando tenemos conversaciones difíciles es la mirada que tenemos sobre la persona, una mirada de comprensión y empatía. Y también, nuestro deseo inmenso de que la persona siga creciendo para desarrollar todo su potencial: las conversaciones difíciles bien hechas suele ser una gran herramienta para esto.

    ¿Seguimos en los comentarios? A todos/as nos ayuda.

    3 respuestas a «Conversaciones difíciles.»

    1. Avatar de Txemi
      Txemi

      Me han parecido unas orientaciones muy útiles y muy de agradecer, pues este es un tema dificultoso, sin duda. Gracias de nuevo por compartir tus conocimientos y tu experiencia.

    2. Avatar de Paloma
      Paloma

      Muchas gracias. Son unas reflexiones-indicaciones muy prácticas y que desde ahora mismo podemos aplicar en nuestro trabajo y en nuestra vida personal y familiar. Me ayuda mucho la autocompasión, creo que tendemos a pensar que las cosas no deben afectarnos y es al contrario, !qué nos afecten pero de forma constructiva para la relación en «esa conversación difícil!

      1. Avatar de Juan

        Gracias Paloma, claro el tema está en dejarnos afectar por el otro/la otra de otra manera la persona no puede estar en el centro. Un abrazo,

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  • Contextos para generar confianza

    Contextos para generar confianza

    Figura en la mesa de mi despacho que me recuerda escuchar

    En otra entrada hablé del proceso para conectar con el futuro emergente (enlace), y quedé en hablaros de cómo generar los contextos para que el diálogo abierto se produzca, contextos para que la confianza se abra paso. Esto me parece clave para el liderazgo desde la confianza.

    Los seres humanos no somos solo mente, razón, racionalidad. Somo muchas mas cosas: corazón, sentimiento, cuerpo, alma…

    Lo normal en nuestras relaciones con las personas que dirigimos o con las que nos relacionamos en nuestras organizaciones es que se produzcan desde la mente. Es decir, que lo que más ocupa nuestro tiempo son reuniones sobre qué hacer con los problemas, análisis de informes, cómo planificar el futuro, que proyectos llevar a cabo etc. Sin embargo, los seres humanos no somos solo mente, razón, racionalidad. Somos muchas más cosas: corazón, sentimiento, cuerpo, alma…

    El modelo en el que se asientan la mayoría de las organizaciones es un modelo masculino (independientemente de que las compongan hombres o mujeres) donde el poder, la razón, la planificación etc son los valores predominantes. No es que esto esté mal, sino que debe equilibrarse con otros valores más femeninos (insisto los tenemos hombre y mujeres) para que conectemos con el ser en plenitud y para que se dé un contexto de confianza donde la persona pueda desplegarse toda ella, con todas las características de su ser persona. Una buena amiga, Merçe Brey (enlace), lo explica estupendamente en su libro Alfas&Omegas, en el que reflexiona en cómo equilibrar estos los aspectos.

    Experiencias para generar comunicación abierta.

    De todas maneras como este blog está destinado no a desarrollar aspectos teóricos, sino a compartir mi experiencia, voy a poner distintos ejemplos que puedan servir para explicar mejor lo que supone abrir la confianza a todo el ser humano:

    • Gestionar los intangibles: nunca nos preguntamos por los intangibles porque parece que precisamente su intangibilidad no permite gestionarlos. Intangibles tan importantes como escuchar, desarrollo humano, relaciones, amor, amistad… raramente ocupan espacio en nuestras reflexiones. Hace unos cuantos años, en una organización en la que estaba de director de personas, sentimos que entrabamos en crisis, lo notábamos en mil detalles (agresividad, mal ambiente, roces, estrés…). Decidimos hacer un estudio del clima, pero mi intuición me decía que no se trataba tanto de preguntar como de escuchar. La gente necesitaba ser escuchada, por lo que decidimos hacer reuniones con todas las personas de la organización para escucharles. Antes de hacerlo pedí a un consultor amigo que nos diera un curso sobre aprender a escuchar, me miró extrañado, pero como ya me conoce, sonrió y nos lo dio a todas las personas que íbamos a estar en esos grupos de escucha en toda la organización. Así hicimos presente el escuchar como el gran objetivo del proyecto. Al finalizar el curso nos dieron una figura (la que aparece en la fotografía de la entrada) para que recordáramos el intangible escuchar. Yo la tengo en mi despacho y la miro cuando estoy con una persona y me recuerda que antes de hablar tengo que escuchar porque mi tendencia es hablar demasiado. Es una manera de hacer tangible el intangible escuchar.
    • Empatizar: os propongo una dinámica: poned en unos folios los nombres de las personas de vuestro equipo (si solo tenéis una persona poned el nombre de esa persona), colocarlas en el suelo en círculo. Respirad de manera consciente, conectad con el silencio y vuestro interior y cuando estéis centrados/as poneos de pie encima de un nombre. Poneos en el lugar de la persona, reconocerla, tratad de conectar con lo que siente, con lo que es, con lo que está llamada a ser, con sus dones o cualidades, con sus profundas dificultades… Cuando ya hayáis conectado suficientemente, dar un paso atrás, inclinaros y agradeced a esa persona por todo. Así vais pasando persona a persona. Seguro que os dará pistas nuevas sobre como liderar en adelante…
    • Conectar: os recomiendo que antes de una reunión os atreváis a decir al grupo algo así: «seguro que venimos a esta reunión con enorme ruido mental, es normal. Os invito a que dediquemos cinco minutos a bajar el volumen de ese ruido para centrarnos en lo que vamos a hacer juntos. Cerrad los ojos, tomad consciencia del ruido, de la vertiginosidad de vuestros pensamientos, y poco a poco vais bajando con la respiración, bajando el volumen poco a poco, poco a poco…» seguro que la reunión será más conectada.
    • El cuerpo: una vez en una reunión importante para pensar un plan estratégico, estábamos atascados/as. El ambiente se había cargado porque llevábamos todo el día reunidos/as dándole a la cabeza. Entonces, la persona que dirigía la reunión, conectando con el ambiente, nos pidió lo siguiente: «salid fuera al jardín, a la hierba, descalzaros y pasear descalzos/as por la hierba mojada (acababa de llover) y sentir la hierba, el aire, las gotas de lluvia que aún caían, dad un paseo consciente durante 20 minutos» Eso cambió la dinámica de la reunión. Algunas personas (algunas que nunca hubiéramos sospechado) se tiraron en el suelo mojado y se empaparon, se revolcaron… fue muy bueno.

    Podría seguir poniendo ejemplos pero creo que me explico. Como véis se trata de abrir la comunicación a nuevas experiencias y abrirnos más desde el ser que desde el hacer. Estos ejemplos y otros ayudan a comprender que para generar confianza tenemos que abrirnos a todas las dimensiones para que la persona sea ella misma, ella completa y tenga la confianza de que puede expresarse como es y que será respetada profundamente.

    Me encantaría que pusieras alguna experiencia parecida (buena o mala) que hayas vivido en los comentarios.

    4 respuestas a «Contextos para generar confianza»

    1. Avatar de Txemi
      Txemi

      Sí que he hecho la experiencia muchas veces de que una escucha a fondo, en la que olvidas «todo lo tuyo» para entrar en la realidad del otro… se nota; y la otra persona lo advierte.
      Gracias por la sugerencia de técnicas muy prácticas para estas cuestiones.

      1. Avatar de Juan

        Gracias Txemi, en realidad la escucha y la empatía es, como dices, salirte de ti, dejar el yo. Ese es el nivel más profundo de escucha. Gracias por compartir tu experiencia.

    2. Avatar de Merce

      Una vez aprendí una pequeña pauta que me ayuda a escuchar y, sobretodo, a no hablar impulsivamente. Son tres pasos muy sencillos. Si estás en una conversación ya sea con una o varias personas, antes de dar tu opinión pregúntate:

      -Esto que voy a decir, ¿perjudica a alguna personas? si la respuesta es SI no lo digas.

      -Esto que voy a decir, ¿sólo me beneficia a mi? si la respuesta es SI no lo digas.

      -Esto que voy a decir, ¿es en beneficio de alguna persona? si la respuesta es SI, entonces dilo.

      Gracias por tus reflexiones Juan!

      1. Avatar de Juan

        Qué bueno Merce!!!!! No lo conocía, muchas gracias por compartir.

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  • El futuro emergente

    El futuro emergente

    Otto Scharmer en su libro “Teoría U” se pregunta: «¿No existe ninguna manera de romper los patrones del pasado y sintonizar con nuestra mejor posibilidad futura, y empezar a funcionar desde ese lugar?» Todo su libro trata de responder a esta pregunta y nos ha regalado su Teoría para intentar conectar con lo que él llama “el futuro emergente”.

    Seguramente leer el libro, aunque es complejo, aclarará muchas más cosas que yo. Sin embargo, no me resisto a escribir, desde mi experiencia, qué significa en la práctica conectar con el futuro emergente y transformar desde ahí, espero que Otto me perdone.

    ¿No existe ninguna manera de romper los patrones del pasado y sintonizar con nuestra mejor posibilidad futura, y empezar a funcionar desde ese lugar?

    Otto Scharmer

    El proceso del futuro emergente.

    Lo que voy a explicar se puede aplicar en muchas situaciones: en pequeños negocios que se sienten estancados por la crisis actual, en organizaciones grandes que se sienten atascadas o pesadas, e, incluso, en personas individuales para abrirnos a un futuro nuevo para nuestras vidas. Para explicarlo he elegido un ejemplo actual que se produce en distintas organizaciones religiosas y que he venido hablando con distintos responsables de las mismas pero podría ser cualquier otro. Lo trataré de explicar a modo de proceso:

    • Problema o amenaza: muchas de estas instituciones, sobre todo en occidente, tienen un problema de falta de vocaciones y, como consecuencia, un problema organizacional de envejecimiento y, por tanto, de incertidumbre frente al futuro.
    • Enfrentamiento del problema desde los patrones antiguos: lo normal es seguir gestionando este problema desde los movimientos que la organización ha venido haciendo durante años, algunas de ellas durante siglos.  En este enfoque, desde los patrones del pasado, probablemente las cosas se atascarán, no se verán maneras de avanzar, de atender todos los proyectos que tienen, se enroscarán en mantener un modelo que ya no va a volver y que tiene que evolucionar, se resistirán a cambiar los esquemas que hasta ahora han venido funcionando, probablemente el grupo sentirá una sensación de desasosiego o de desorientación etc. La sensación predominante será la de estar en un círculo vicioso del que no se puede salir por más que se intentan con nuevas propuestas. Estas propuestas parecen nuevas, pero, al final, no resuelven el problema porque se plantean sobre la base de los esquemas antiguos que tienen que evolucionar.
    • ¿Cómo romper el pasado para abrirse a un nuevo futuro?: normalmente cuando el grupo o sus responsables llegan a un lugar de atascamiento (chocamos con nuestro «punto ciego» según Scharmer). En ese momento puede producirse un proceso de comunicación nuevo, desde otro lugar que puede ser la puerta para abrir el futuro. Muchas veces, desde una pregunta que se hace desde otro sitio, desde dentro, quizás en un momento de atasco o desesperación. Nace una pregunta verdadera que conecta con la fibra sensible de lo que el grupo está viviendo. Algunos ejemplos de preguntas que pueden darse:
      • ¿Qué nos pasa?
      • ¿De qué tenemos miedo?
      • ¿Qué nos espera?
      • Estamos atascados/as ¿Cómo podemos avanzar?
    • Un proceso de comunicación nuevo: desde esa pregunta se puede abrir un diálogo nuevo, una comunicación más abierta que hace que el grupo rompa sus esquemas habituales. Otto Scharmer, explica que se produce una comunicación nueva que tiene tres elementos:
      • Una mente abierta: lo racional se abre para explorar más posibilidades, es como si el campo de visión se hiciera más abierto. Como si el problema ya no fuera problema sino posibilidad.
      • Un corazón abierto: la empatía, la conexión con los sentimientos de pérdida, de miedo, de ansiedad se abren paso. Se recoge el pasado de la institución y se reconoce, se le da su lugar pero también conectamos con el «dejarlo ir» para evolucionar.
      • Una voluntad abierta: se empieza a generar una nueva energía que nos mueve hacia adelante, el grupo empieza a dejar atrás la parálisis y empieza a ver un nuevo camino.
    • Una palabra para el futuro: cuando el nuevo diálogo o diálogos (pueden ser varios) culminan, todos/as lo sentimos, a veces pasa que surge una palabra o una imagen que resuena a todo el grupo y que nos abre al futuro. Yo la llamo «palabra futuro». En el ejemplo que nos ocupa podría pasar que, después del diálogo abierto, aparecieran palabras como:
      • «Compartir»: esta palabra puede abrir espacios nuevos, ya no se trata de hacer o de incorporar o de cargar, se trata de compartir con otros (laicos, otras instituciones, entre provincias o equipos…) y ese compartir tendrá un signo nuevo y lo notaremos porque no es una idea, porque nos descansa, porque nos llena de ilusión y posibilidad y esa palabra será configuradora de futuro.
      • Otra palabra que puede surgir en este caso es «acompañar» ya no se trata de dirigir, de marcar, de impulsar, de decidir. Acompañar para el grupo puede ser inspirar a otros, estar con otros/as y no hacer, dejar estructuras en otros/as para pasar a un plano más ligero para animar o para impulsar junto a…
      • Otra palabras que pueden estar llenas de sentido pueden ser «cuidar» o «relevo» o, incluso, «dejar ir»
      • Pueden surgir innumerables palabras o imágenes pero si el proceso ha sido bueno la «palabra futuro» será acogida por todas/os y sobre todo nos impulsará hacia delante. Es decir, a partir de ese día esa palabra poco a poco irá tiñendo la institución. Primero, en pequeñas cosas (prototipos dice Scharmer) y luego en un modo de estar y de ser que integra el pasado pero que todas/os sentimos que es un modo nuevo.

    La condición para que ocurra, es crear contextos de confianza para que se dé el diálogo abierto, un diálogo que se abra a nuestra interioridad, un diálogo que integre a todas/os y todas las dimensiones del nuestro ser. De cómo crear esos contextos hablaré en otra entrada.

    Como siempre me encantaría que compartiéramos todos/as en los comentarios.

    5 respuestas a «El futuro emergente»

    1. Avatar de Txemi
      Txemi

      Muchas gracias. Me ha hecho pensar, en cuanto integrante de una organización religiosa que está en un proceso como el que describes. Apertura de mente, de corazón, de voluntad… no parecen actitudes ajenas a lo sapiencial. Tomo nota. Un saludo.

      1. Avatar de Juan

        Claro, está en la Sabiduría!!! Gracias a ti por compartir. Abrazo.

    2. […] otra entrada hablé del proceso para conectar con el futuro emergente (enlace), y quedé en hablaros de cómo generar los contextos para que el diálogo abierto se produzca, […]

    3. Avatar de Paloma
      Paloma

      Quiero hacer referencia al punto ciego, el punto de quiebre. La «noche oscura» que nos permitirá salir de otra manera si lo vivimos desde la CONFIANZA y no desde la desesperación y el pesimismo.
      Para ello necesitamos: !creernos que estas aperturas (voluntad, corazón y mente) son posibles en lo cotidiano! y sin duda, un blog como este.

      !Gracias Juan!

      1. Avatar de Juan

        Gracias a ti Paloma, el punto de quiebre es ahí donde está el secreto, sabemos que no depende de nosotros/as pero solo podemos poner la Confianza, como dices, y la Esperanza para esperar que se dé. Me encanta tu visión.

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