
Hay una pregunta que nos hacemos mucho ¿Qué es importante para ser buen/a líder? Realmente no hay una respuesta clara, no es fácil ponerse de acuerdo sobre esto. No hay recetas. Sin embargo, si buceáis por la red veréis muchas definiciones, «las diez reglas para el líder», «las competencias del líder», «estilos de liderazgo» etc. En este mundo buscamos respuestas fáciles para asuntos complejos y, sobre todo, respuestas rápidas. El problema de las respuestas fáciles y rápidas es que no permite profundizar en el asunto y, eso, ya en sí mismo, es un problema.
Por eso yo no tengo una respuesta clara para la pregunta. Por supuesto, no tengo una respuesta ni fácil ni rápida. Sin embargo, si la pregunta fuera ¿Qué es lo más importante para ti para ser un buen/a líder? yo podría dar, en base a lo que he vivido, una respuesta personal: lo más importante es LA MIRADA.
¿Qué quiero decir?
La mirada es cómo mira el líder a las personas de su equipo. Podemos tener muchas miradas:
- Podemos mirar desde arriba: desde la jerarquía, yo digo y tú haces, no pienses que yo pienso por ti… no vaya a ser que me quites el sitio.
- Podemos mirar desde abajo: me siento pequeño, no me atrevo a decirte lo que pienso, no puedo gestionar los conflictos, me cargo con todo… no vaya ser que te ofendas.
- Podemos mirar desde lejos: no me mezclo, no tengo relación, no me acerco, no me preocupo… no vaya a ser que nos acerquemos demasiado.
- Podemos mirar por encima del hombro: mirar qué estás haciendo, controlar todo lo que haces, comprobar todos los trabajos, no delegando.. no vaya ser que me traiciones y no hagas lo que debes.
- Y también podemos mirar desde dentro: mirar desde mi yo profundo, mostrarme como soy (siempre débil y humano), sentir empatía por el otro, desear su desarrollo, su felicidad, confiar en su inmenso y hermoso potencial… y ,si miramos así, el otro crecerá o lo intentará, el otro me contará lo que le preocupa, me dirá lo que ve, tendrá la tranquilidad de que si me dice lo que piensa (aunque sea distinto a lo que yo pienso) podremos encontrar un mejor camino, si se equivoca no se esconderá o se excusará.
Un día, cuando empezaba a dirigir equipos, se me ocurrió decir a mi equipo en una reunión: «creo que para mi lo más importante para dirigir es la Mirada». Y añadí: «lo importante es la mirada incluso si un día tengo que decir a un@ de vosotr@s que no cuento contigo». Se hizo silencio, quizás no me entendieron o quizás sí pero para mí fue muy real, era lo que sentía, todavía lo siento.
La mirada del líder tiene que estar llena de compasión, de deseo de que el otro crezca, de verdad, de promoción de la persona, de pasión por el equipo, de humildad (autocompasión) para decirle al otro lo que vemos aunque sea difícil, de alegría por los triunfos del otro, de… (sigue poniendo tú lo que piensas).
La mirada del líder tiene que estar llena de compasión, de deseo de que el otro crezca, de verdad, de promoción de la persona, de pasión por el equipo, de humildad (autocompasión) para decirle al otro lo que vemos aunque sea difícil, de alegría por los triunfos del otro, de…
Desde mi perspectiva creyente siempre me he detenido en un versículo del Evangelio (Mc 10, 21) es del pasaje del «joven rico». Marcos añade un detalle en este versículo: unas traducciones dicen «Jesús, mirándole, le amo», otras dicen «Jesús, lo miro con cariño y le dijo». Para mi siempre ha resonado esto como la Mirada en mayúsculas. Si conocéis el pasaje, Jesús le dice: «una cosa te falta, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres». Jesús le está diciendo que vuele, que deje de estar enganchado (en este caso a las riquezas, pero puede ser a cualquier cosa), que se libere, que sea más, que sea más feliz, que se desarrolle, decimos nosotros en nuestro pobre lenguaje. Esto para mi refleja inmensamente lo que quiero decir con la Mirada del líder. Me gusta imaginarme esa Mirada de Jesús.
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Una respuesta a «La mirada»
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[…] En todo lo que vengo escribiendo está de fondo la mirada, en cómo miramos a los demás y cómo nos miramos a nosotros/as mismos/as está la base de todo y es el sustento sobre el que se sostiene nuestra forma de dirigir, orientar, enseñar. Una de mis primeras entradas se tituló así: la mirada. […]

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